4 Sonetos a Martín Adán, se terminó de imprimir el 26 de setiembre de 1959, cuatro años antes de la muerte del autor.
4 Sonetos a Martín Adán, se terminó de imprimir el 26 de setiembre de 1959, cuatro años antes de la muerte del autor.
Edición 2475: Jueves, 16 de Febrero de 2017

Al Adánico Modo

Por: Renzo Porcile | Hueso Húmero rescata plaqueta de Javier Heraud sobre Martín Adán. Crítico Abelardo Oquendo recuerda al poeta guerrillero.

4 Sonetos a Martín Adán, se terminó de imprimir el 26 de setiembre de 1959, cuatro años antes de la muerte del autor.
4 Sonetos a Martín Adán, se terminó de imprimir el 26 de setiembre de 1959, cuatro años antes de la muerte del autor.

Hace algunos días la edición número 66 de la revista cultural Hueso Húmero llegó a las librerías, y con ella, una singular plaqueta. Se trata de 4 sonetos a Martín Adán, un texto hasta entonces inédito del poeta Javier Heraud. El responsable de la publicación fue Abelardo Oquendo, quien los recibiera de manos de su autor y hoy se lo presenta a todos los lectores a modo de obsequio en una edición facsímil a cargo del artista plástico Jesús Ruiz Durand.

Martín Adán es homenajeado por Javier Heraud en su obra.
Martín Adán es homenajeado por Javier Heraud en su obra.
Abelardo Oquendo nos recibe en su casa. Sobre la mesa está lo que él sabe es un objeto de extraña naturaleza. Nos cuenta la historia. Es, probablemente, el texto más raro del autor de Estación reunida. Los poemas, escritos “al adánico modo” datan de 1959.

Comencemos con el hallazgo.

La historia es así. Javier es primo de mi esposa. Y cuando empieza a interesarse en la literatura, alrededor de sus diez y seis años, también se interesa en conversar conmigo. Un buen día me dijo que también él escribía poesía.

Hace un par de años usted contó una anécdota con Heraud de fines de los cincuenta. Él le entregó unos textos para que los publique en el suplemento dominical de El Comercio, pero usted se negó por considerarlos muy “verdes”. ¿Fueron estos poemas?

Ésos me los dejó entonces, pero después vino con un folletito. Con esto [señala el anexo de HH]. Me lo dejó. Y durante varios se lo mostré a la gente, después de todo lo que había pasado. Hasta que un día quise hacer algo con él, y no lo encontré más. Pensé que se me había perdido. Que alguna vez lo encontraría. Pero siempre tuve el temor de que algo desconocido hubiera pasado con el folletito.

Portada del poemario. Derecha, Oquendo encontró el folleto hace un mes.
Portada del poemario. Derecha, Oquendo encontró el folleto hace un mes.

–Y entonces, apareció…

–No hace mucho tiempo, hará cosa de un mes, necesité unos papeles que tenían que ver con cursos que había dictado, y de pronto encuentro el folleto. Estaba metido en el lugar donde nunca iba a buscar. Lo encontré con gran alegría. Y le cuento eso a Mirko y me dice: “Bueno, vamos a publicarlo, vamos a ponerlo como una adenda, como una separata del siguiente número”. Y es lo que hicimos. Le pedí permiso a su hermana Cecilia Heraud, y aquí está.

Vania Accineli y Stefano Tosso protagonizan la película En Busca de Javier, del realizador Eduardo Guillot.
Vania Accineli y Stefano Tosso protagonizan la película En Busca de Javier, del realizador Eduardo Guillot.

–Es una pieza extraña, sin duda. Porque la obra de Heraud no da pistas sobre alguna influencia de Martín Adán. Hasta diría que son opuestas.

Ése es un momento en el que Javier estaba leyendo Travesía de Extramares. Y algo de imitación tienen esos sonetos, que no son cabalmente sonetos. Yo lo tomé como una cosa graciosa, porque no son muy buenos. Quieren ser entre imitadores y paródicos, pero a la vez son una demostración visible de admiración.

–¿Hablaron respecto a estos poemas?

No lo recuerdo. Fue una de las últimas veces que vi a Javier. Me parece que no hubo mayor ocasión de hacerlo.

Documental sobre Javier Heraud.
Documental sobre Javier Heraud.
–¿Alguna vez hablaron sobre Martín Adán?

–Sobre los sonetos de Adán, los sonetos de Travesía de Extramares, sí. Él estaba muy inclinado a la claridad, como demuestra su poética. Conversamos bastante sobre lo barroco, la retórica del barroco, el sentido que todo eso tenía, tanto histórico, como de recuperación en el sentido de Adán. Pero este afán de oscurecer en lugar de aclarar era algo que a Javier le preocupaba. La valoración de aquello que, de algún modo reduce al destinatario de aquello que uno está produciendo. La idea suya era diferente.

–Viéndolo de ese lado, estos poemas saben más a una gracia, a una crítica.

Es un juego. Un “yo también puedo, voy a inventar palabras, voy a decir cosas oscuras”.

–Es un hallazgo ciertamente oportuno, en vísperas de dos películas sobre el autor: el documental de Javier Corcuera y la ficción de Eduardo Guillot.

–Precisamente por eso, por las películas que se van a hacer, ciertas cosas que retornan el interés o la visibilidad hacia Javier.

¿Le entusiasma la idea de una película sobre Javier Heraud?

No. Me incomoda un poco. No el documental de Corcuera, que me imagino será tan bueno como los anteriores. Sobre todo porque el punto de partida del documental es la carta que Javier escribe para su madre, y que ella recibe cuando él ya ha muerto. En cuanto a lo demás, sí me da miedo, porque depende del guionista, del actor y  de lo que se esté pensando como objeto mercantil al hacer la película.

–La posibilidad de que se banalice la historia del autor…

–Porque, de alguna manera va a haber que inventar un personaje. Porque no está tan claro. No es nítido. Y si hubiera un nombre que pudiera exhibir una realización que diera confianza… Pero no lo hay, ¿no es cierto? Entonces, todo eso lo miro con bastante inquietud. Preferiría que no se hiciera. Le presentará a la gente un retrato que no va a olvidar. Eso es lo que va a quedar. No lo que sale de la lectura de los poemas o lo que pueda decirse en los libros. Es terrible.

Eduardo Guillot y el equipo de la película En Busca de Javier.
Eduardo Guillot y el equipo de la película En Busca de Javier.

 


Barroca Tesitura

Inquietudes de Javier Heraud en 4 Sonetos a Martín Adán.

El primero de los cuatro sonetos.
El primero de los cuatro sonetos.

Ánclote de brazo y piernas, / rayas cerúleas, hollamiento puro, / entre la poesía y el oscuro fondo. / Puesto entre Caínes arrulescos. Por más que se escarbe en las ediciones de la obra reunida de Heraud, no se encontrarán ejercicios verbales tan desconcertantes. Ricardo Silva-Santisteban no se equivoca al llamar el léxico empleado por Adán en los sonetos de Travesía de Extramares extraños e irritantes para el lector. Bien, esos rótulos calzan perfectamente en estos otros. Extraños, pero sobre todo irritantes. Por su oscuridad, por su afán de construcciones más que complejas tanto en vocabulario como sintaxis. Pero lo que en un primer momento no parece sino una imitación, comienza a tomar un carácter nuevo con varias lecturas. Más que homenaje, parodia. Donde la crítica no puede ser sostenida sólo de forma literal, sino que tiene que partir del hecho mismo de la forma. Uno descubre, entonces, que detrás de estos poemas prima facie de imitación, aparecen inquietudes formales que Heraud volcaría en su obra posterior, y la capacidad de plantear esas cuestiones desde y hacia la poesía misma. Y el resultado descansa sobre nuestras manos ahora. ¿Ingenuo? No puede uno saberlo con certeza. Pero sí claro, y a su vez burlón y con ese inevitable aliento a melancolía: cógete martín de /sombras retorcidas, donde tal / vez encuentres el descanso.