Mamma Mía! y Déjame que te cuente: musicales 2016.
Mamma Mía! y Déjame que te cuente: musicales 2016.
Edición 2469: Viernes, 30 de Diciembre de 2016

Baja el Telón

Por: Alexandra Martens | Lo bueno, lo malo y lo feo del teatro 2016.

Mamma Mía! y Déjame que te cuente: musicales 2016.
Mamma Mía! y Déjame que te cuente: musicales 2016.

Mucho ruido por nada, el texto de Shakespeare montado por Chela de Ferrari, fue la obra del año. Apoyando a #NiUnaMenos y la Unión Civil, la puesta en escena celebró al amor más allá del género, reinventando a un clásico en su 400 aniversario, con tanto respeto como osadía.

La efeméride convocó a otras obras. Destacaron Hamlet y Noche de reyes, ambas dirigidas y adaptadas por Roberto Ángeles; e Imagina Shakespeare, una puesta para estudiantes a cargo de Alberto Ísola.

Tuvimos obras relevantes como Cielo abierto (David Hare), dirigida por Mateo Chiarella y protagonizada por Alberto Ísola y Wendy Vásquez; Mrs. Klein (Nicholas Wright), Un informe sobre la banalidad del amor (Mario Diament), ambas a cargo de Carlos Tolentino;  El dolor (Marguerite Duras), por Ísola; Creoenunsolodios (Stéfano Massini), bajo la dirección de Nishme Súmar; y El amor es un bien (Chéjov), por Francisco Lumerman.

También recorrieron las tablas Cualquiera (Carol Ann Buffy), bajo la dirección de Juan Carlos Fisher; Los justos (Albert Camus), de Rodrigo Chávez; Contracciones (Mike Barlett), dirigida por Lucho Tuesta; La casa limpia (Sarah Ruhl), a cargo de David Carrillo; El dragón de oro (Roland Schimmelpfennig), dirigida por Jorge Villanueva; La multitud (Nick RongjunYu), por Marissa Béjar; y Flora Tristán (Salazar Bondy), de  Roberto Ángeles.

El humor negro estuvo a cargo de Almacenados (David Desola), dirigida por Marco Mühletaler y Reglas para vivir (Sam Holcroft), a cargo de Josué Méndez y protagonizada por César Ritter y Vanessa Saba.

<i> Mucho ruido por nada</i>.
<i> Mucho ruido por nada</i>.

La pluma peruana brilló en Collacocha, de Enrique Solari, que estuvo dirigida por Rómulo Assereto y protagonizada por Leonardo Torres Villar; y la reposición de Ruidos, de Mariana de Althaus y Bajo la batalla de Miraflores, escrita y dirigida por Paola Vicente.

La comedia destacó en obras como Vania y Sonia y Masha y Spike (Christopher Durang), bajo la dirección de David Carrillo; Bajo terapia, de Asociación Preludio; los unipersonales Un acto de Dios y Mudanza protagonizados por Carlos Carlín y Gisela Ponce de León respectivamente; La estación de la viuda (Eugène Labiche) obra en la que Lucía Irurita se despidió de los escenarios; y Bota por mí, que aportó la cuota de gracia en campaña electoral.

Los más taquilleros fueron los musicales. Entre lo mejor del género estuvieron Mamma Mía! y En el barrio, de Los Productores; y Déjame que te cuente, el musical de Chabuca, a cargo de Asociación Preludio. El bajón: Fiebre de sábado por la noche en el teatro Mario Vargas Llosa. Mal casting, mala puesta en escena.

Nuestras Mujeres, con las actuaciones de Guillermo Francella, Arturo Puig y Jorge Marrale; y el espectáculo del francés Gérard Depardieu fueron lo más resaltante de la parrilla extranjera.
La decepción: Kamasutra, en el teatro del Centro Cultural de la Universidad del Pácífico. Grandes actores en busca de un guion.

De enorme importancia para el género fue el festival descentralizado Sala de Parto; el mayor flujo de obras en Microteatro Lima; y la apertura del Centro Cultural de la Universidad de Lima y del teatro Monos y Monadas, en Barranco. El 2016 cierra el telón.