‘Doña Peta’ (Magdyel Ugaz) abraza al pequeño Paolo Guerrero (Rony Shapiama).
‘Doña Peta’ (Magdyel Ugaz) abraza al pequeño Paolo Guerrero (Rony Shapiama).

Edición 2458: Jueves, 13 de Octubre de 2016

Racismo en el Ecran

Escribe: Melissa Eyzaguirre | El blackface de Magdyel Ugaz o por qué no se convocó a una afroperuana para el filme Guerrero.

‘Doña Peta’ (Magdyel Ugaz) abraza al pequeño Paolo Guerrero (Rony Shapiama).
‘Doña Peta’ (Magdyel Ugaz) abraza al pequeño Paolo Guerrero (Rony Shapiama).

A juzgar por lo que se ve en el tráiler, la activista Mónica Carrillo considera que Guerrero (2016), la película sobre el futbolista peruano Paolo Guerrero, es una visión completamente racista, una visión que minimiza y desvaloriza la calidad de los actores afroperuanos. Una visión dañina, en suma. El quid de la cuestión es el rol de Petronila Gonzales, más conocida como ‘Doña Peta’. El papel recae en la carismática Magdyel Ugaz, quien tenía argumentos de sobra para calzarse los chimpunes del entrañable personaje. Lamentablemente, a alguien no se le ocurrió mejor idea que pintarle la cara de negro, en un homenaje a los años del blackface y la esclavitud del siglo XIX.
Para Carrillo, el mensaje de esta película es crudo. “Si eres un actor de color oscuro, por más capacidades que tengas no vas a poder llegar a tener los roles protagónicos”, advierte Mónica Carrillo, fundadora de la ONG Lundu. “Siempre va a haber una persona de color más claro que lo amerite”, dijo. En una sociedad racista como la nuestra, se entiende.

El blackface hace referencia al maquillaje teatral que utilizaban los blancos del sur estadounidense para encarnar a personajes negros. En 1960, la ola del movimiento de los derechos civiles logró prohibir el maquillaje racista en los teatros norteamericanos. En el Perú, sin embargo, los ochenteros recuerdan el caso de la serie televisiva Matalaché. Allá por 1988, el actor Rafael Cabrera se embetunó el rostro para interpretar al esclavo que protagoniza la historia. Como dijo aquella vez Rafael Santa Cruz, que en paz descanse: “¿Cuál fue el problema? ¿Por qué no se buscó un negro para el papel?”.

Sofía Carrillo, activista afroperuana independiente, considera que “la utilización del black-face para la representación de una persona afro descendiente solo contribuye a la invisibilización de esta población”, explica. “Lo que se debe hacer primero es que las producciones peruanas reconozcan la importancia de los actores afro descendientes”, agregó.

La actriz de AFHS.
La actriz de AFHS.
¿Cuántos actores y actrices afro descendientes hay en el Perú? Sumándose a los nombres inevitables (Ebelin Ortiz, Carlos Victoria, Tatiana Espinoza, las hermanas Aedo, Adriana Zubiate, Rosa Elvira Cartagena y hasta Angie Arizaga) están los protagonistas del colectivo ZAFRA, quienes están preparando el primer Festival de Teatro Afroperuano (del 1 al 4 de noviembre). La lista es larga y los candidatos sobran.

Evidentemente, no es la primera vez que la gran o pequeña pantalla peruana muestra su racismo en todo su esplendor. Basta recordar a los grumetes de la serie Grau, el Caballero de los Mares (2014), tan distintos al héroe Alberto Medina. Valga agregar que a varios de ellos también se les embetunó el rostro.

“Sin menospreciar la actuación de Magdyel Ugaz –que quede claro eso- se le debe dar la oportunidad a artistas afroperuanos para interpretar roles protagónicos”, opina Sofía Carrillo. Esa oportunidad sí se le dio al pequeño Rony Shapiama, el actor que encarnará al niño Paolo Guerrero.
La activista recuerda el caso de Rafael Santa Cruz en Natacha (1990), quien tuvo un papel importante como doctor. “Un rol que se alejaba del papel que normalmente ocupa una persona afro descendiente en una serie”, agrega.

En última instancia, la propia Magdyel Ugaz pudo haber interpretado el papel con la cara lavada. Cualquier opción hubiese sido más decorosa que la humillante embetunada de cara, práctica hoy inimaginable en cualquier set de TV, plató cinematográfico o escenario teatral del mundo civilizado.

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