La peor de mis bodas: como el más rancio de los sainetes.
La peor de mis bodas: como el más rancio de los sainetes.

Edición 2457: Jueves, 6 de Octubre de 2016

Sketch en el Ecran

Por: Ricardo Bedoya |

La peor de mis bodas: como el más rancio de los sainetes.
La peor de mis bodas: como el más rancio de los sainetes.

Se exhiben con proyección digital, en alta definición, y con todos los artilugios de las tecnologías de punta, pero lo que vemos parece anclado en los días del teatro popular de inicios del siglo XX, si no de antes. Las últimas comedias del cine peruano, desde El candidato hasta La peor de mis bodas, pasando por Margarita y Hasta que la suegra nos separe, hilvanan cuadros sueltos, escenas “jocosas” de un acto, como en el más rancio de los sainetes. Y cada acto se sustenta en la exhibición de las gracias del personaje que pasa al frente del escenario.

Aparece la protagonista y se deshace en mohines y disfuerzos; llega el turno del galán, variedad del “beefcake”, para mostrar sus trabajosos y cotidianos empeños en el gimnasio; le toca entonces al comediante central, que echa mano al baúl de la utilería porque es afanoso en travestismos; entra, por último, el personaje que cumple la función de soporte humorístico para dedicarse a remachar el estereotipo del más amanerado. Peor aún, las antagonistas femeninas –esas con las que no se debe casar el protagonista– adolecen de síndromes agravados de bobería crónica. Hasta que llega la exhibición de todos en conjunto; a la manera de un mini clip, echan pasos de cumbia en apresurada coreografía.

A lo que se añade cuotas de color local, guiños costumbristas e imágenes de la ciudad grabadas con drone, insertas a la manera de tests de reconocimientos paisajísticos urbanos. De más está decir que las tramas son sumarias –por no decir inexistentes– y sus resoluciones están cantadas desde el arranque.

Es verdad que La peor de mis bodas fluye con más soltura que otras de esas desafortunadas comedias, pero no se libra de convertir al sketch en centro de gravedad del relato.

Loading...