Chicas y chicos del módulo de Soldadura estudian y trabajan en simultáneo. Ellos se autofinancian y no pagan por sus estudios.
Chicas y chicos del módulo de Soldadura estudian y trabajan en simultáneo. Ellos se autofinancian y no pagan por sus estudios.
Edición 2595: Jueves, 20 de Junio de 2019

Arequipa y Pachacútec

Escribe: María Elena Cornejo | Escuela de Gastronomía es vehículo contra la pobreza.

Chicas y chicos del módulo de Soldadura estudian y trabajan en simultáneo. Ellos se autofinancian y no pagan por sus estudios.
Chicas y chicos del módulo de Soldadura estudian y trabajan en simultáneo. Ellos se autofinancian y no pagan por sus estudios.

Ahí donde empieza el gran desierto de La Joya está “Nueva Arequipa” una zona del distrito de Yura donde se planea construir algún día el Parque Industrial de la Micro y Pequeña Empresa. Lo que ya es una realidad es el Centro de Estudios y Desarrollo Humano Integral CEDHI que en diez hectáreas de terreno donadas por el gobierno regional en tiempos de Juan Manuel Guillén ha levantado sólidos pabellones para enseñar las carreras de Gastronomía y Administración de Empresas a jóvenes de la zona con escasos recursos económicos.

Siguiendo el sendero de la Escuela Pachacútec de Ventanilla, promovida también por el Arzobispado y la Fundación española Santos Toledano, la de Arequipa tiene en monseñor Javier del Río y la empresa privada un importante motor de desarrollo. La administración corre bajo responsabilidad de Caritas regional

Creada en el 2012, el Centro se inauguró por todo lo alto apadrinado por Gastón Acurio y el ilustre parroquiano arequipeño Mario Vargas Llosa. Siguió creciendo en olor a santidad, ya que el papa Francisco donó un pabellón, la iglesia mormona aportó un par más y la empresa privada hizo el resto.
La enseñanza no es gratuita aunque sí módica. Son S/ 140 soles mensuales que pagan los alumnos de gastronomía, pero tienen facilidades de horarios para que puedan trabajar. El 90% de alumnos proviene del cono norte de la ciudad cuya población se calcula en treinta mil habitantes, la mayoría migrantes.

Actualmente van por la tercera promoción de cocineros, unos quince chicos y chicas que hacen sus prácticas en restaurantes arequipeños gracias a un convenio de cooperación impulsado por el cocinero Luis Reveggino, quien tiene bajo su responsabilidad la carrera.

Además de las dos profesiones mencionadas, el CEDHI bajo la coordinación de Manuel Antonio Zegarra tiene cursos modulares de cosmetología, computación, idiomas, soldadura y mantenimiento de gas licuado. Son cursos que duran entre tres meses y dos años pero que habilitan a los jóvenes para trabajar, incluso siendo estudiantes.

Un punto interesante es la guardería que alberga hoy a 25 niños entre 1 y 4 años que permite a las jóvenes mamás no abandonar sus estudios mientras se capacitan. La guardería cuenta con docentes especializados en aprestamiento preescolar.

Realmente el CEDHI parece un oasis en medio del desierto. No hay pista de acceso y aún no tienen agua ni desagüe pero entre cisternas y pozo séptico el lugar exhibe orden, limpieza y apropiados estándares de calidad. Incluso han implementado un sistema de riego por goteo con aguas residuales para dar vida a pequeños árboles de eucalipto sembrados casi al borde del acantilado.
Iniciativas como esta reconfortan el espíritu y nos reconcilian con la sociedad. 

“Van por la tercera promoción de cocineros, unos quince alumnos que luego de tres años de estudios acceden a pasantías en restaurantes”.