Persistencia y trabajo son las armas de Michell.
Persistencia y trabajo son las armas de Michell.
Edición 2529: Jueves, 8 de Marzo de 2018

Una Peruana en Nueva York

Escribe: María Elena Cornejo | Michell Jurado se dispone a dar un mordisco en la Gran Manzana

Persistencia y trabajo son las armas de Michell.
Persistencia y trabajo son las armas de Michell.

Algunos hueleguisos y opinólogos creen que la gastronomía peruana está pasmada en sus laureles, otros, más prudentes, piensan que está en un momento de reflexión con un trabajo silencioso en diferentes frentes, y no faltan voces radicales que advierten un declive inexorable.

Lo cierto es que después de la explosión culinaria, una década atrás, esporádicos remezones siguen manteniendo en alerta al sector. La llamada Generación con Causa perdió presencia como grupo para seguir trabajando en solitario con las banderas que arriaron en su momento: valorar el producto, respetar la estacionalidad, volver constantemente a las fuentes, proteger nuestra biodiversidad, reconocer al productor y construir identidad en base a un trabajo arduo y sostenido.

No es un trayecto fácil ni tampoco claro por el peso de la herencia heredada, la alta valla autoimpuesta y la propia sobrevaloración juvenil que se cree lista para enfrentar a cuanto molino de viento se tropiece en la ruta. Las opciones son diversas pero el objetivo de abrirse campo en este mundo competitivo es común.

En una de esas rutas anda caminando Michell Jurado, joven cocinera nacida en Tumbes y formada desde la cuna en la inconfundible sazón norteña, que decidió abandonar su zona de confort para mostrar los singulares aromas de nuestra coquinaria en una ciudad tan cosmopolita como Nueva York.
Aquí tuvo pergaminos que le auguraban un futuro interesante: fue semifinalista en Master Chef, el mediático concurso que animó Gastón Acurio y tuvo como jurados a Micha Tsumura, Astrid Gutsche y Renato Peralta. Estuvo en Maido, el restaurante número uno de América Latina y octavo en el mundo según la guía San Pellegrino, participó en experiencias innovadoras como Wanderland (un pop up basado en el cuento Alicia en el País de las Maravillas) creado por Arlette Eulert y, se asoció con Ricardo Laca (finalista en el mismo programa) para abrir un increíble espacio en pleno mercado del pueblito de Punta Negra donde el reto fue trabajar con las especies que el mar ofrecía cada día. En NY se apoyó en el chef Enmanuel Piqueras para ofrecer variados platos peruanos en un festival internacional.

Precisamente Ricardo Laca destaca “el espíritu artístico” de Michell. “Tiene un pensamiento paralelo que le permite ver las cosas en varias dimensiones y jugar con insumos logrando resultados sorprendentes”, dice. Arlette sostiene que es “una chica super trabajadora y empeñosa” mientras Micha destaca “su responsabilidad, persistencia y creatividad”. Luego de estas valiosas experiencias, Michell está convencida que “una no puede ir por la vida sin un back up, sin un plan de contingencia”. Porque en el mundo de la gastronomía no solo se requiere “capacidad de actuar y solucionar problemas en el acto, sino tener predisposición de aprender, probar y absorber todo lo que se presente en el viaje culinario”. Michell lo tiene claro. Es una chica que lleva la sartén por el mango. 

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