Un ejemplo: el chocolate Charem (cacao en idioma yanesha) de la señora Cecilia.
Un ejemplo: el chocolate Charem (cacao en idioma yanesha) de la señora Cecilia.
Edición 2496: Jueves, 13 de Julio de 2017

Salón Del Cacao y el Chocolate

Escribe: María Elena Cornejo | Cuatro días de intenso encuentro con la biodiversidad.

Un ejemplo: el chocolate Charem (cacao en idioma yanesha) de la señora Cecilia.
Un ejemplo: el chocolate Charem (cacao en idioma yanesha) de la señora Cecilia.

Por octavo año se realizó este evento que reunió a más de un centenar de productores, empresarios y líderes del sector cacaotero, chocolatero y derivados que mostraron sus productos a un público cada vez más ávido por conocer el producto.

“Todavía la gente se sigue resistiendo a probar chocolate negro o descree de las bondades del amargor natural del cacao”, dice José Francisco Visconti de chocolatería Elemento, uno de los chocolates artesanales más interesantes del Salón. Él trabaja con la comunidad Awajún y mostró tres tipos de chocolate al 70% diferenciados por niveles de tostado.

La señora Cecilia es miembro de la comunidad de mujeres emprendedoras Yanesha afincada en Laguna Raya Appalar y dedicada hace cinco años a la producción de cacao orgánico con el apoyo del programa Sierra Exportadora. Su chocolate se llama Charem (cacao en idioma yanesha) y se despide con un parasios (que significa algo así como ‘bienvenido su regreso’).

La suiza Isabelle Griesser con ocho meses de embarazo presenta en el stand Capaz pastillas de chocolate al 60% con seis sabores (ají charapita, aguaymanto, coco, nibs de cacao, quinua y ajonjolí) de su fundo en Juanjuí.

Alkimia de la joven Daniela Padilla debuta en lides chocolateras con pastillas de chocolate en forma hexagonal de tres orígenes diferentes: Piura, Cusco y Amazonas. Iván Murrugara, uno de los pioneros del sector, muestra su sólida línea Magia Piura con chocolates de origen transformados en trufas, bombones y pastillas en doce sabores diferentes. Víctor Padilla del premiado Dreams of Eva también mostró sus estrelladas series de bombones de lujo. Maraná, uno de mis preferidos, trabaja con cacao piurano de la variedad porcelana blanca y granos de San Martín y Cusco. La Ibérica, el conocido Pacarí del maestro ecuatoriano Santiago Peralta, Amaz, Amazonia, Cacaosuyo y muchos más son parte de la construcción del atractivo movimiento cacaotero.

Son ciento cincuenta historias escondidas detrás de cada stand. Donde antes escuchábamos Pangoa, Utcubamba, Tocache y otras zonas ubicadas en los valles de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro asociadas a la violencia y al narcotráfico, hoy las escuchamos ligadas a la producción de cacao y café.

El evento incluyó choco demos de Raúl Cenzano de El Taller Patisserie; del restaurante vegano Veda que enseñó cómo hacer postres sin azúcares ni harinas; y de Pedro Miguel Schiaffino pionero en incluir productos de la Amazonía. El Salón fue escenario de dos premiaciones: el XI Concurso Nacional del Cacao Peruano y el III Concurso Nacional de Chocolate. También hubo conferencias y talleres para niños organizados por el Museo del Chocolate y por la Choco Revolución de Karissa Becerra que como es habitual alborotó el cotarro. Un desfile de modas con vestidos de chocolate puso el toque final al salón.   

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