“La reconstrucción es tener un plan integral de desarrollo”, dice Somocurcio.
“La reconstrucción es tener un plan integral de desarrollo”, dice Somocurcio.
Edición 2482: Jueves, 6 de Abril de 2017

La Reconstrucción: ¿Cómo es? ¿Cuánto Hay?

Escribe: Jorge Ruiz de Somocurcio* | Una entidad autónoma con plenos poderes es la única manera de asegurar coherencia y transparencia en la ejecución de las intervenciones.

“La reconstrucción es tener un plan integral de desarrollo”, dice Somocurcio.
“La reconstrucción es tener un plan integral de desarrollo”, dice Somocurcio.

La emergencia, inexorablemente, empieza a reclamar que se organice la reconstrucción.
El gobierno ha virado de pensar en un ‘zar de la reconstrucción’ a legitimar la presidencia del premier encargándole la conducción del proceso con un colectivo de ministros.

Este es un modelo a la chilena, similar al que tuvo ese país para la reconstrucción, posterremoto del 2010, que ocasionó pérdidas por US$ 30 mil millones, el 18% del PBI.

La reconstrucción la lideró el Comité de Ministros de Infraestructura, Ciudad y Territorio que creó el Comité de Reconstrucción.

Diseñar el plan tomó seis meses. Para el segundo año, el 84% de las nuevas viviendas ya estaban en proceso de construcción y 121,000 familias con subsidios vivían en casas reconstruidas o reparadas. Chile tiene una sólida estructura institucional de la cual el Perú adolece.

En Colombia, un terremoto asoló en 1999 el eje cafetero con la ciudad de Armenia como epicentro de la desgracia. Fueron afectados 100,000 inmuebles, de los cuales 31,000 eran irreparables.

El gobierno creó el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero –FOREC– con un directorio de personalidades. Una entidad con autonomía patrimonial, financiera y competencias excepcionales. Los entes territoriales como alcaldías y gobernación pasaron a un segundo plano para evitar clientelismo y corrupción.

En Ciudad de México, después del devastador terremoto de 1985, el gobierno creó el organismo autónomo de Reconstrucción Habitacional Popular para reponer 100,000 viviendas destruidas.

La reconstrucción no es volver a edificar lo derruido, es tener primero un plan integral de desarrollo que incorpore la prevención y luego una propuesta de uso de suelo que identifique zonas seguras y/o factibles de ser protegidas para ubicar nuevas edificaciones. Tenemos que reordenar el territorio y zonificar la reconstrucción con equipos encargados de cada ciudad o zona afectada convocando también al sector privado.

Manejar integralmente la cuenca de los ríos y, ojo, no solo Piura es prioritaria. Lo son todas las zonas afectadas.

Una entidad autónoma con plenos poderes es la única manera de asegurar coherencia y transparencia en la ejecución de las intervenciones.

Hay 818 municipios afectados en el país y 12 regiones con escasa o nula capacidad de gestión. Imposible hacerles un seguimiento a 818 operadores.

Si las ciudades no han hecho planeamiento en años, ¿aprenderán a hacerlo de un día para otro?  
Se podría trabajar con las capitales de región y para que adquieran un “saber hacer” en el proceso. En el caso de Lima sí será clave la alianza entre el Municipio Provincial y el Ejecutivo.  

Yo me inclinaría por la opción de una entidad que tenga autonomía plena, aunque esté presidida por el premier. FORSUR en Pisco fracasó porque su autonomía fue precisamente nula, lo que permitió el sabotaje de los gobiernos locales y regionales.

Otro asunto central será la participación de la población. Es indispensable que esté organizada y que la metodología de la reconstrucción sea participativa como garantía de que se cumplirán los acuerdos. En eso pueden contribuir los gobiernos locales.

Finalmente, debe darse un mensaje a la población con metas claras y compromiso de recursos que incluyan otorgarle dignidad a la vida en las instalaciones provisionales o entregar un bono para pagar un arriendo mientras dure la reconstrucción, considerando que por lo menos un 50% de la población damnificada ha quedado dañada emocionalmente.

En resumen, oportunidad motor y motivo para, por fin, hacer las cosas bien. Tarea de todos.

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