Edición 2588: Viernes, 3 de Mayo de 2019

Mi Corrupto Favorito

Mira, chola, ahora que ya todo se está desaguando, te puedo contar que yo fui muy amiga de Barata; mejor dicho, yo quería persistir en el rol de amiga, pero Barata, brasileño al fin y a pesar de la cara de baba que tiene, pucha era una especie de manatí con viagra, no sabes, mano larga, frotador, besito equivocado en la boca, ay, un pesado. Pero igual, o sea, yo le aguantaba sus mañoserías porque me encantaba escuchar sus cuentos acerca de lo que salía de la Oficina de Operaciones Estructuradas de su empresa, que no era sino la caja chica de la que emergían los millones de millones para comprarse prácticamente a todo el mainstream político peruano entre el primer gobierno del Chino y el de PPK, so cholos corruptos todos, a pesar de que algunos sean gringos, ya lo dije. Mira, no te voy a confesar que no me encandilaba con los cuentos sobre cómo a través de Nava se recibía la plata para el QEPD, pero mediante transacciones que hacía su retoño Navita en las Islas Tuvalú, de donde pasaban a Luxemburgo y regresaban al Perú convertidas en intachables cuentas en el sistema financiero nuestro, que es más impoluto que raja de monja, ejem. Porque tú sabes que de ahí, a través de transferencias a una empresa que tenía Atala, llamada Mahatma Gandhi, en Saint Tomé, el hijo del propio Atala, que tenía pasaporte falso de Mauritania, pucha, compraba esmeraldas de Colombia que las iba metiendo a México empaquetadas en cajas de antibióticos y regio, eso no entra por aduana, y en Venezuela las esmeraldas se cargaban en camiones de carne congelada que llegaban a La Parada, la nuestra, en una semana, transformadas en billetes de doscientos dólares pero en tal cantidad que tenían que anular el asiento del copiloto porque atrás no entraban. Normal, chola, entre de tanto ver Netflix y enterarme de lo que hacen muchos de mis amigos regios que van a las sesiones de la CONFIEP con sus zapatos Tanino Crisci de 1,200 euros, me resultaba un déjà vu, cada caso. En cambio, cómo te explico que lo de Toledo sí que me hacía en el cerebro una tallarinada de sinapsis. Es que no puedo dejar de imaginar al cholo sono o sogrodo llamando al pobre Barata a gritarle “¡Yo pous, Boroto, pogo corojo!”, mientras la cabeza de cañaveral encendido le iba soplando al maridete en el teléfono qué más decir para que el otro desembolse, pucha, no solamente me hace cagar de la risa, sino que lleva a un insight que aunque nos duela, es más verdad que el pan y la tierra: el cholo es en cuanto a comportamiento, el más peruano de los corruptos, siendo que todos los peruanos son corruptos, ¿me sigues? O sea, no le bastó con los 41 millones que le pasó Barata sino que el cholitranco quiso presionar al elegante brasileño a que interceda para que otra empresa del país del samba, más corrupta que un aquelarre de ratas, le pagara por otra carretera que nada tenía que ver con la del pobre Jorge, que a esas alturas ya había tenido que contratar a una profesora de yoga, a la que conozco bien, porque el hombre una noche, de la tensión, casi bota el pilóro por la boca, y tampoco, tampoco, ¿no te parece? El tema es que la suerte está echada, al guanaquete lo extraditan en cualquier momento y habrá que ver en qué prisión lo meten, porque entre Fujimori, la hija, las celdas reservadas para Susana, para Castañeda y para los apellidos de planilla que conforman la corte de cada uno de estos ganapanes, cómo te explico que a Toledín le van a tener que dar lo único que queda: un espacio triangular debajo de una escalera, donde ningún hombre normal entra parado pero él sí, porque como recordarás tiene la estatura física y moral de un hurón con progeria. Regio, ¿no? Chau, chau