Edición 2587: Jueves, 25 de Abril de 2019

Ay Roque, Roque

Ay, cholita, si tú crees que eliminar esa espinilla que no te la saca ni Vicky, la cosmetóloga, pucha, es tarea imposible es porque no has conocido a Roque en plan pusher, no saabes. Regio, me invitó a comer, a un chifa, pero yo creo que no es que muera por la chijaukay sino que es más barato que los sitios que me gustan a mí, pero bueno, a los hombres hay que darles gusto por aquí, para cobrárselas por allá. Ya, sentados en torno a una mesa giratoria por la que desfilaban camarones rellenos, patos laqueados y nabos encurtidos con olor a dope, me la soltó, “Chinita, te voy a hablar en nombre de los empresarios más poderosos del Perú, queremos que asumas el cargo que estoy dejando como presidente de la CONFIEP”. Por supuesto que yo ya sabía, un guachimán de esa institución está saliendo con la Jessikah’s Jesseniah’s y claro, la otra una mañana entró a mi cuarto justo cuando me estaba cambiando y antes de decirme para lo que había ido la soltó, “señorita China, ya debería hacerse subir las teteras porque poco más y va a tener que usar rodilleras en lugar de sostén”. Hija, no la zumbé como a una cucaracha porque de inmediato anunció el chisme por el que había osado zamparse a mi cuarto. “Le cuento que estoy saliendo con Winchester, señorita China, está más bueno que el pan con mantequilla pero yo todavía no le entregado mi tesorito porque…” No sabes la impaciencia que me dio, “Jessikah’s Jesseniah’s, lárgate en este momento si no quieres que te zarpe y termines vendiendo polos en Gamarra!” ¿Sabes cómo reaccionó? Muérete: “Ah bueno, se la pierde, tengo un ampay que a usted le encantaría saberlo, pero como se me ha puesto tan creída”. Y cuando estaba por salir la llamé de nuevo para que desembuchara. “Bueno pues, el Winchester es guachimán ahí donde trabaja su primo Roque y donde se reúnen los más billetones del país. Y ahí él haciéndose el monse pegó la oreja en la puerta de una oficinaza donde estaban todos juntos, hablando de usted”. No me sorprendió, yo sé que sobre mí se habla no solo en la CONFIEP sino en los consejos de ministros, en la Embajada Americana, en la SIP,  en los CADE, en la Asamblea Universitaria, en las reuniones secretas de Torre Tagle, en la Logia Masónica y en los directorios del MALI, de modo que no le di importancia al supuesto chismetón de la Jessy. “Es que no ha escuchado lo mejor: quieren que usted reemplace a su primo Roque porque él ya fue, ¿qué me dice?” Entonces, a sabiendas ya de lo que entre wantanes y abalones Roque me iba a proponer, le pregunté por qué habían pensado en mí. Mi primo, que es más pragmático que peripatético, me lo dijo sin anestesia, “Porque necesitamos una mujer”. Pucha, se me bambolearon las coronas de la ira, crucé los palillos sobre el plato y con los brazos en jarra le contesté que si necesitan a una mujer, pues para eso está Las Cucardas, donde van mis sobrinos los fines de semana porque dicen que hay unas centroamericanas que ‘te sacan conejos del pájaro’, algo que no entiendo pero que debe ser muy especial. Pucha, Roque se puso más colorado que la salsa de tamarindo y comenzó a deshacerse en explicaciones, “por favor, China, tú sabes cuánto valoro lo positivista que eres y cómo te tomas in pectore los trabajos que haces, saliéndote siempre de tu zona de confort…” Basta. “Mira, primo, le dije con la ceja de papa frita, a mí no me agarras de gansa, primero que eso de que necesitan una mujer lo podría poner en las redes sociales y terminarías trapeando el piso de Yanacocha; y segundo, no me da la gana de presidir un gremio de empresarios que cada día pierden más la clase evidenciándose como fujimoristas, y no es que yo le haga ascos a esa chinada, no, es que hay que saber manejarlo con clase y ustedes hace añares que la perdieron”. Volteé donde el mozo y le pedí la cuenta. Boletita nomás. Ahí quedó, y supe que al final encontraron a una mujer y que es fujimorista. Regio, ¿no? Chau, chau.