Edición 2582: Jueves, 21 de Marzo de 2019

Pucha… ¡Chinchero!

Por: Lorena Tudela Loveday |

Ay, cholita, qué tal rechazo al progreso el que tiene la caviarada con eso de Chinchero, me quiero morir. O sea, son tan poco pragmáticos que pucha, para amarrarse el pasador de un zapato antes tienen que remontarse a la rebelión de Mateo Pumacahua y decidir si el hombre había sido colaborador de los conquistadores o luchaba contra estos y ya sabes por qué muchas veces los mamones andan con los pasadores sueltos y me dan una cólera, no te imaginas. Bueno, yo te voy a dar mi opinión sobre el temita, ¿ya? O sea, que hace falta un aeropuerto internacional en Cusco no hay duda alguna, y me baso en lo que dicen los expertos, porque te confieso que las últimas veces que he ido al navel of the world, cómo te explico que estaba vacío y los cargadores de maletas se mosqueaban por falta de trabajo. Ahora, también dicen que el proyecto de Chinchero no serviría porque solo podrían entrar aviones chicos y de día, porque en la tardecita se levanta un viento capaz de alzarse hasta con Alan, qué quieres que te diga. Bueno, ¿y si así fuera, qué? Pucha, con que en lugar de cincuenta aviones chicos durante el día, entren doscientos, regio, se cumple la meta y no se pone en riesgo la vida de nadie, aparte de que en la noche los habitantes del pueblo ya podrán dormir tranquilos, sin ruido. Y el otro asunto, hablando de los que viven allá, es que pucha, los caviares los siguen viendo como monos de una jaula a los que hay que proteger del capitalismo. “Proteger del capitalismo”, yo te voy a proteger y ya sabes por dónde. Y te digo una cosa, a la hora que haya un súper aeropuerto, regio, modernísimo, frente al pueblo, o sea, las casas del Chinchero de hoy, que están ocupadas por gente súper étnica y nice, pero que no tiene idea del valor de las cosas, pucha, se van a cotizar poco menos que como en El Golf, mínimo diez mil dólares el metro cuadrado, y ya vas a ver cómo en lugar de esas tienduchas de morondanga donde te venden una artesanía que mejor no hablo porque me cae la red entera encima, cómo te explico que vas a tener boutiques de los diseñadores ecologistas más famosos del mundo, como Edmond Gardener o Violet Matsuma, que con la iconografía maya hacen unos blusones de seda y unas pashminas maravillosas que no huelen a llama y te hacen quedar regia aún si estás en un cóctel en donde alguna sobreviviente de las Vanderbilt y alguien te dice, con toda seguridad, “ese diseño es de Sumatra” y tú contestas que regio, porque el tal opinador tiene una empresa de consultoría en antropología y arte donde si agarras un trabajito, pucha, te aseguras la vida, yo sé que tú me entiendes. Mira, yo me imagino la plaza de Chinchero llena de cafés con mesas al aire libre y logos como los de Black Ivory, Kopi Luwak, o incluso la franquicia Richmond donde un espresso te cuesta cuarenta dólares, pero los pagas feliz porque estás en un sitio patrimonial de la humanidad, con un sol maravilloso, vistiendo una túnica de diseños súper chavinoides firmada por Ahmed Kassarian y todo el mundo te está mirando, a ver dime si la cosa no es priceless. Pucha, el asunto es tan complicado que voy a tener que llamar a Natalia para conversar con ella y tratar de convencerla de que al menos le baje el tono a su campaña contra el aeropuerto, que se ponga en positivista y exija que cuando se concrete el proyecto, pucha, toda la información esté también en alemán y no solo en inglés y en japonés, ¿te das cuenta de lo importante que eso sería, si se consiguiese? Aunque soy bien pesimista, te lo confieso, y me temo que el proyecto se haga aún en contra de la necedad de los caviares pero al no tener awereness por culpa de estos, pucha, todo el entorno y el pueblo se llenen de ambulantes, mototaxis, vendedoras de choclo con queso y jaladoras para esos sitios de massages donde la especialidad de la casa es la corneta con sordina. Pucha, qué depre pero ya pasará. Regio, ¿no? Chau, chau.