Edición 2560: Jueves, 11 de Octubre de 2018

Voto Electrónico a Mí…

Por: Lorena Tudela Loveday |

Pucha cholita, por los meandros que ha circulado mi vida no te puedes imaginar la cantidad de variaciones de voto que yo he hecho. O sea, por el lado Loveday Sereceda nosotros formamos parte de la dinastía más antigua de Europa, sí señor, la Petrovic Njegos, llena de blasones solo que se desarrolló en Montenegro cholita, un país en el que hay más lobos que ciudadanos y donde el comunismo del Stalin metió en la mezcladora de cemento a toda la familia real de modo que el edificio del Servicio de Inteligencia ruso tenía nobilísimos ladrillos. Pero bueno, pasó el horror y tuve que ir a votar porque tengo esa nacionalidad y si no cumples con tu deber ciudadano, pucha, el candidato que debes elegir, estés donde estés, te manda dos sicarios entrenados para violar lobas, qué quieres que te diga. Bueno, allá se vota golpeando con una piedra tantas veces como tu candidato te lo pida. Por ejemplo, yo quería votar por Danilo Vladikas, y su distintivo eran cinco pedrones contra una lata, ¿no ves que mucho no se ha avanzado en lecto escritura? Bueno, pucha, al otro extremo, yo también estoy emparentada con la casa real de Suecia, cholita y tengo por ello esa nacionalidad. La dinastía Bernadotte es así como modernosa porque sale de un mariscal de Napoleón pero qué importa, pucha, esos parientes son regios, tan sencillos que se bañan calatos en la nieve con todo el barrio después de haber estado en un sauna a 90º todo un día. Bueno, allá sí fui a votar porque quise y el sistema es tan moderno que prendes la lap top, pones en Google, Halssingland Gotland Angermanland y ya, el sistema ha sacado el algoritmo que hace que la máquina sepa cuál es tu opción, y de ahí a tomar el té con torta de frutos del bosque, regio. Bueno, cuando me dijeron que en San Isidro iba a haber el voto electrónico, pucha, yo tenía en la cabeza como referente lo de Suecia, de modo que el domingo ese así en pijama, a las diez de la mañana y con una vodka seca en la mano me dispuse a cumplir con la democracia. Abrí la compu y pucha, me encontré con tal cantidad de mensajes que la volví a cerrar y me metí de nuevo a la cama, pero al mediodía volví a intentarlo y regio, puse en Google una palabra que yo tenía en Favoritos como clave para entrar a “Elecciones”, y era Pornhub, bien raro pero se supone que la tecnología no se equivoca. Hija, en eso aparece una rubia del tamaño de Alan García y la tetamenta por el estilo, abriéndole la puerta de la casa aun repartidor de pizzas que llegaba ya listo buscando petróleo en el aire, yo sé que tú me entiendes. Y lo que vino después fue que el joven trabajador sacaba una tarjeta de votación más grande que el extinguidor de incendios del edificio y procedía a introducirla y sacarla en el ánfora del ama de casa. Yo lo que pensé es que se trataba de un tutorial para enseñarle a la gente cómo votar electrónicamente por primera vez, ¿no te parece? Y así, cholita, fui pasando a otras opciones en las que la norma era eso del tarjetón simbólico introduciéndose en el ánfora, solo que a veces, cómo te explico, la ranura cambiaba y ahí fue que comencé a confundirme. Pucha, como siempre suele ocurrir en mis momentos de ofuscación, recurrí a la Jessikah´s Jesseniah´s para que con su cosmovisión andina me hiciera subir del Uku Pacha al Hanan Pacha, porque en el Kay Pacha yo no me manejo tan bien, la verdad. Cholita, la desperté a la Jessy y de un humor perruno vino, se me sentó al lado frente a la lap, miró un rato y me dijo, “señorita China, usted está bien arreola, yo le puedo conseguir el teléfono de unos stripper de Los Olivos que calzan 45”. Se levantó y se fue. Qué quieres que te diga que quedé peor de cómo había estado y entonces decidí que Jorge iba a ganar en Lima con mi voto o sin mi voto y que si Salvador del Solar no tenía chance en San Isidro, yo no le iba a cambiar el destino, así que con la tercera vodka en la mano me puse a ver Gritos y Susurros y a sufrir por la condición humana. Regio, ¿no? Chau, chau.

Loading...