Edición 2559: Jueves, 4 de Octubre de 2018

San Isidro Melody

Por: Lorena Tudela Loveday |

Pucha, ahora sí te lo puedo contar cholita porque ya estamos con el ánfora al cuello, pero tú no sabías que hace unos meses corrió un planillón con ochocientas mil firmas de vecinos de San Isidro proponiéndome como alcaldesa.

No te diré que no sospeché de tal cantidad de firmas, sobre todo porque cuando las miré en detalle me encontré con las rúbricas de la Chacón, la Alcorta, la Salgado, Becerril, la Arimborgo, la Yesseniah´s y otros que no saben firmar porque no pasaron ni siquiera por el parvuliche, pero como dice el Wyatt Earp de la política peruana, bang bang Urresti, “es normal que se falsifiquen firmas”.

Ay hija, yo ni lo pensé, más bien recordé que cuando Maddie se postuló una vez le dio tal chucaque del estrés que terminó cayendo en brazos del que ya sabes, pura autodestrucción que me hace acordar a esos periodos depre que a veces tengo, en los que me odio tanto que me voy al Norky´s y me zampo un pollo entero con doble porción de papas y todas sus cremas, yo sé que tú me entiendes.

Pero ahora la cuestión es otra, reina, y no me refiero al dilema de a quién poner en el sillón de Lima, que Castañeda debe haber dejado lleno de apestación potal atroz, sino a mi distrito porque lo de Lima, vaya Fulano o Perencejo, terminará en manos de algún pendejo, y me quedó un versito. Nomás tengo que averiguar si en San isidro el voto va a ser eléctrico y si la respuesta es sí, cómo se hace para dibujar una trolita en el casillero de MML.

A mí me preocupa solo mi entorno, algo que aprendí viviendo en París donde la gente regia solo piensa en el alcalde de su etage, ¿o tú crees que mi amigo Miou Miou, que vive por supuesto en el Marais, va a estar preocupado por quien mande en la banlieue 13? Ahora, si ves la lista de candidatos a San Isidro, pucha, no pues, no se pasen, trece ciudadanos y ciudadanas que se apellidan cosas como Murillo, Altuna, Rivera, Cáceres, Thornton, Morey, Bazán, Alva, Santos, Hurtado, Villarán, Flores y un solo del Solar. Como verás, no tengo opción. Salvador del Solar (papá) fue novio de mi hermana Ana Tere, que me lleva treinta años y no me preguntes por qué.

Bueno, ella me ha contado de los luaus en Waikiki, cholita, cuando Dogni con un collar de caracuchos sobre la guata se zangoloteaba con una  Marita Prado color caramelo al ritmo de Los Mulatos del Caribe.

Bueno, ese caballero que en pareja con mi hermana ganó una noche de febrero el premio Ño Carnavalón por la manera como bailaron El Ruletero de Pérez Prado, pucha, será a quien dé mi voto porque cholita, si vuelves a mirar la lista de los otros trece concluirás conmigo en que ya no estamos para experimentos, después de que Velarde llenó de pelotas de piedra Libertadores y si una noche en la que te has tomado un par de gin fizz demás te olvidas de su generosa gestión, pucha, vas a terminar como Camus contra el árbol y si haces lo que se debe en esos casos, al día siguiente estás en Facebook denunciada como “aristocrática vecina de San Isidro intenta sobornar a policía para no someterse a dosaje  etílico”, ¿te puedes imaginar?

Ahora, Salvador es un chico con el que se puede conversar, algunos temas más allá de cuando en Lima se surfeaba con esas tablas del tamaño del muelle de Pimentel, o de las noches sin fin del Key Club donde tenías un vaso con tu nombre esperándote, o del bar inglés del Country donde Ava Gardner perdió la virginidad del oído derecho a punta de pisco sours.

Sí, puedes hablar sobre cómo hacer para que la gente de otros distritos desarrolle el amor por su terruño y no venga a complicarnos la vida llenando el Olivar con sus hijitos color canela, un tono regio en la pintura de Sabogal pero tú sabes que el Indigenismo fracasó, o sea, qué quieres que te diga.

Pero en fin, confiemos en que a los sanisidrinos nos salga el sentido común a la hora de marcar y ya pues, la cosa es no salir en Facebook como “aristócrata de San Isidro” porque me da el mismo chucaque que a Maddie y en el mundo no hay otro que se le asemeje al modelón que se consiguió. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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