Edición 2556: Jueves, 13 de Septiembre de 2018

¿Por Quién Vas a Votar, Ah?

Por: Lorena Tudela Loveday |

Ay cholita cómo te explico que odio ir a votar y en ese sentido te digo que ese comercial de Saga Falabella sobre la chica regia que se espanta ante los posible olores que su roomate negrita (linda, eso sí), pudieran dejar en el aparato, pucha, en lugar de una manifestación de racismo como dicen los zampatortas buenistas en las redes, ha sido más bien una alegoría de lo que representa para nosotros (nosotros, pues, nosotros), ese acto disparatado de tener que compartir una cola con todas las sangres, solo para poner un papelucho en un ánfora y sentir que estás eligiendo a tu alcalde de Lima y al de tu distrito, cuando en realidad lo que está pasando es que la democracia tiene que actuar su numerito de igualdad y fraternidad, haciéndonos perder el tiempo a los que de a verdad tenemos un compromiso serio con el país. Pucha, se vienen esas elecciones y la lista de candidatos para Lima cómo te explico que me revuelve la memoria histórica tanto como los divertículos que me han aparecido y que duelen como la jijuna. Hija, ese Reggiardo, qué quieres que te diga, cuarto de media de colegio parroquial; Urresti, admirador de soluciones finales que mejor no te recuerdo; el aprista Cornejo, gran orador pero con una uña del meñique bastante crecidita y así, hasta llegar a los dos más decentes, Velarde y Muñoz (incluyo de taquito a Guerra García, solo que como es un caviar bien papeado, sería capaz de traerse a la Lori Berenson de secretaria personal. Ni modo). Pero bueno, ninguno de los potables tiene demasiada chance que digamos, de modo que hay que hacernos a la idea de que Lima seguirá siendo una ciudad ocupada por tribus de migrantes, esos que en la sierra se ven lindos en sus chacritas trabajando con su chajitaklla y los turistas mueeeeren tomándose selfies con ellos, pero cuando migran acá cómo te explico que hacen que el cielo sea más gris cada vez, que por falta de una política educativa seria no sepan cuál es su lugar en el mundo y que una sensación como que se reventó la ranchería y sus ocupantes salieron disparados buscando la manera de copar espacios que son nuestros desde la época del virrey Abascal simplemente porque los pobres no están preparados para vivir de otra manera y juá, nos la imponen por todas partes. Cuánto yo he hablado con Velarde y Muñoz para que consigan hartos fondos de campaña y lleguen al poder municipal. Chola, con una buena gestión yo estoy segura que podríamos tener una ciudad ordenada y que funcione, mínimo como Santiago, que siendo más aburrida que bailar pegado con Mijail Garrido Lecca, pucha, tiene sus cosas, cada quien está en su sitio y las únicas mezclas intolerables que se vienen produciendo entre la gente, son causadas por, adivina quién: los peruanitos que van a trabajar allá y los domingos almuerzan sopa en bolsa y arroz con pollo de olla en la Plaza de la Moneda y la dejan como acá dejan el Parque de las Leyendas, al que nunca he ido porque prefiero Sudáfrica, pero me lo puedo imaginar, ¿te das cuenta? Mira, en Lima se podría hacer maravillas. Una bienal de arte de verdad, a la que vengan los más audaces artistas de polos de arte como Shangái y Dubai que nos traigan la imagen desmontada del universo existencial de la neo pos modernidad, esa que te anuncia la desaparición de los sexos y su reemplazo por artefactos eléctricos, algo así vi hace poco en Venecia y casi loqueo. Bueno, además, pucha, que declaren a todo el centro peatonal, que saquen de circulación los vehículos con más de dos años de antigüedad y los manden a provincias, donde todo es más sencillo y ni te enteras, ¿si? Pucha, que construyan un metro, a mí me encanta el metro aun cuando tengan apestación potal al final de la jornada de la gente pero no, es regio y por último si un día estás cansada de tomarlo, agarras la camioneta y ya, que para eso el hombre y la mujer de hoy tenemos el derecho a elegir, ¿no te parece? Pero en fin, si me notas un poco descuajeringada en mis ideas en esta columna, atribúyelo a que estoy con una resaca de la gran flauta porque anoche… ¿qué pasó anoche? No me acuerdo pero ojalá se haya puesto un condón. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

Loading...