Edición 2547: Jueves, 12 de Julio de 2018

Pucha, Estoy Inspiradísima

Por: Lorena Tudela Loveday |

Regio cholita, ya estoy por terminar el diseño de las esculturas que voy a hacer poner en el Paseo de los Héroes de la Democracia, proyecto que tiene a cargo un congresista de la K que luce apellido italiano y cree que por eso las musas lo han dotado de talento para el bel canto y créeme que la vez pasada le pedí que me diera una muestra ahí en su oficina. Qué quieres que te diga, reina, se aclaró las flemas aaaaaaaggg, sacó pecho (reventó los dos botones del saco, que le quedaba culinchi), me dedicó “la pieza” (yo casi me muero al escuchar eso) con las siguientes palabras: “Para la deliciosa Lorenita, mamita ven que te voy a cantar en la orejita, ¿ya?”. Pucha la pieza elegida era la primera parte de La donna é mobile, hija, pero el tenor del Chirimoyo adaptó la letra de Verdi como lo hace Tongo en su Tonglish con Hotel California, de modo que lo que escuché, en una entonación que mató la chiflera que adornaba la oficina e hizo que la secretaria de Johnhyh Lescano que está al lado del ítalo peruano llamara al Serenazgo, fue más o menos lo siguiente: “La donats movistar, un puma al dente, puta indecente, tiene su cachero..” pero en fin, bisnes son bisnes. El encargo que me hicieron era el de dar ideas (”bien chévere, bien modernas”) que sirvieran de inspiración a las esculturas de los personajes que van a ornamentar el espacio que nuestro Alcalde Ictericio, con su gusto de caficho gitano, ha donado gentilmente al fujiproyecto. Todavía no he terminado con el trabajo, pero ya me adelantaron doscientos mil dólares, en realidad cien mil porque el resto, como me dijo el ítalocholo, “cara mia, se vai desplegandi n’el camini”. Te cuento para que me des sugerencias. He pensado que el Pensador de Rodin puede inspirar las alegorías de dos personajes, Imbecerril y la Yesseniah´s, yo sé que tú me entiendes. Para el primero bastará con que reduzcan las proporciones del original al tamaño de una zarigüeya y le pongan la cara de una zarigüeya. Regio. Para la segunda pienso que habría que hacerle una pelambrera bien revuelta al personaje de Rodin, un libro Coquito de bronce entre el puño y la barbilla y unos surtidores permanente de lágrimas saliéndole de las altamente maquilladas ventanas del alma. Maravilloso. ¿Tú has visto la escultura de Rosa de Lima a punto de petatearse, hecha en mármol por Melchor Caffá  (¡otro italiano!) y que está en Santo Domingo? Bueno, le pones una de esas pelucas rulosas de Cristo de chacra que abundan en los depósitos de las iglesias, un par de anteojos (sin medida, no le hace falta)), un chachá de manga larga, cuello subido y basta a mitad de la canilla y te queda perfecta la Muñeca de Migajón. Para Lulú la Bella no me costó ningún trabajo llegar a la Victoria Alada de Samotracia, chola, porque como no tiene cabeza, en fin, yo sé que tú me entiendes, le va a ahorrar varios vómitos a los paseanderos del paseo. Tengo al Laocoonte matando a sus hijos para el Aristócrata Trujillano, y no porque el congresista con cuerpo de flan sin molde y voz de ocarina rajada tenga medidas griegas sino por la cantidad de serpientes que se les trepan a los personajes del conjunto, cholita, alegoría de unas arruguitas que dicen que el padre de la patria tiene tapadas por ahí. No lo pensé dos veces, Ciprianón Maldición es, no es que se parezca, es la escultura de la muerte de Baltazar Gavilán. Le pones a la pelona unas pantuflas moradas, su sotana negra como su vida y una faja ciclame en la cintura y para qué vas a buscar más. Claro, me faltan varios pesos pesados, Montesinos, Keikito, el oligofrénico del hermano, Chacón daddy y Chacona baby, Vilcatoma, la cejona beoda cuyo nombre siempre se me olvida, Lucecita Saltadito, y por supuesto, el Chino de las Alcantarillas. Para este último, que será el broche de oro del paseo, estoy pensando en una adaptación del David de Miguel Ángel pero a la manera de una instalación, o sea, un oriental calato cubierto de billetes de mármol y que ya venga con cagada de palomas encima, que más no necesita. ¿No te parece? Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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