Edición 2546: Martes, 3 de Julio de 2018

Deshojando Geranios

Por: Lorena Tudela Loveday |

Ay, cholita, una vez más me tienes en este momento entre Escila y Caribdis, o traducido a un lenguaje que tú puedas entender, con el culo en dos sillas y todo porque mi primo Nano Cillóniz soltó la lengua cholita, y todo también porque me han chismeado que los cocodrilos de Fuerza Popular me quieren contratar como curadora de su Paseo de los Héroes de la Democracia, hija, y de paso te cuento que parte del chisme es que cuando la Yesenia, que no pasó de segundo de primaria, escuchó la palabra “curadora”, con la voz de violín desafinado que tiene comentó a gritos, “¿y esa caviarona es curadora? A ver pues, que cure a mi madrina del dolor de costado y después que venga a firmar su contrato”. Cómo te explico, reina, que esas son las circunstancias en las  que una tiene que poner por delante el respeto a la biodiversidad porque ahora es trendy considerar a los animales como seres con derechos. Pero bueno, mi dilema ahora es de qué lado me pongo, porque, pucha, con Nano somos así de unidos, siempre hemos compartido su visión de desarrollo y nos hemos mantenido críticos frente a esos agroindustriales que le ponen pañal a los trabajadores golondrinos que bajan para la cosecha de los cítricos para que no pierdan el tiempo yendo al baño, qué quieres que te diga que una cosa es la productividad y otra muy distinta la mierda acumulada durante un día a 32o de calor, me quiero morir en este mismo momento. Pero qué tenía Nano que hablar tanto, cholita, sobre todo teniendo en cuenta que ya está por dejar el cargo, y podría tranquilo, satisfecho de haber cumplido su gestión de manera pobre pero honrada, pucha, irse a la hamaca de su fundo a rascarse uno cada día, yo sé que tú me entiendes. Pero no, lo empincharon unas choladas que son el pan de cada día en el Perú, como lo de los brevetes falsos o los médicos de EsSalud que atienden en sus sucuchos privados, y ha armado un corso contra el tráfico tal que hasta Jaime, que se toma su tiempo para entender las cosas, pucha, ya prácticamente lo ha lanzado como el próximo presidente del Perú. Y yo podría ser su Canciller –si Cayetana lo fue, imagínate lo que yo podría hacer con esa cartera– pero ahí se me cruza el asuntito este del Paseo de los Héroes de la Democracia, que lo aceptaría solo por dos razones: este mes se me van de vacaciones como seis pacientes, lo que me significa una merma de más o menos diez mil dólares, que no me sobran, y segundo, porque no tengo plata. Bueno, según sé, lo que buscan los fujis con su paseo es levantarle un monumento al Chino Ojo de Ojete, que está pronto al petateo y no quieren que se les vaya dejando la imagen de una anciana de Hiroshima afectada por la radiación atómica, cómo te explico. Y han pensado en construir una especie de alameda de lo que ellos llaman “nuestros héroes”, que son Hermoza Ríos, Martucha ag, Rivas, Montesinos desde luego, Chacón padre, Chacona hija, El cuervo desplumado de Cipriani, entre otros súcubos cuyos bustos los tendrán que mandar a tallar a los presos de Challapalca porque no creo que ningún artista decente pueda mejorarles las caras de coloración de resaca que todos tienen porque, chola, no es posible que tú por dentro seas un relleno sanitario y por fuera, Teresa de Calcuta, que es el modelito que quiere vendernos Muñecona de Migajón pero, hija, se le ve la marca en el orillo cuando le miras los ojos de profunda cancha de relaves que tiene la mujercita. Pero bueno, no me distraigas ni me perturbes porque en estos días voy a tener que tomar la decisión. Ya averigüé, mis honorarios –que modestos no serán– saldrían de una partida del Congreso no gastada que estuvo destinada a comprar televisores, computadoras, frigobares (la cholada tortal) y flores… ¡de tela!, y que entre muertos y heridos, cholita, suma como un milloncete verde, que no me caen nada mal. En cambio, ahora con Nano, solo restaría y, chola, la vida es como un caracol, hay que ir despacio pero con concha. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León) 

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