Edición 2545: Jueves, 28 de Junio de 2018

Escúchame Bien Orejas

Por: Lorena Tudela Loveday |

Mira, cholita, para que veas que son infundios eso que dice la gentuza que soy racista, pucha, te voy a confesar que sí me parece atroz que en las películas y representaciones escolares en lugar de poner a negros de verdad, pucha, incluyan a gente qué sé yo, tú me entiendes, con la cara pintada.

Mira, a pesar de que cuando yo estaba en Villa en cuarto de primaria, o sea teníamos que escenificar en inglés La cabaña del tío Tom y a mí me escogieron para que actuara como Harry y, pucha, me pintaron con un tinte que la sister Anabelle usaba para el pelo y que chola, no salía ni con lejía y cuando mi mami me vio  y pensó que me iba a quedar así para siempre, pucha, me mandó con mi mama Dolores a la clínica Mayo, en Rochester, donde me sometieron a un tratamiento con energía atómica que me devolvió a la normalidad, pero no a mi mami porque con el trauma la pobre se volvió diabética y nunca entendió que el trago se procesa como azúcar y qué quieres que te diga, murió pensando que su hija blanca y dorada se había convertido en la Josephine Baker de San Isidro, atroz.

Bueno, voy a que los chicos de la selección de fútbol así como son, pucha, no necesitan que se les cambie nada, no solamente porque son regios sino que ahora lo trendy es lo natural, y no importa si son feos, jetones, chatos, en fin; pucha lo que vale es el alma, la energía, la capacidad inspiradora, ¿no es cierto? Bueno, hasta ahí todo regio.

Ya no me convence tanto en cambio que ese muchachito al que le dicen Orejas, o sea, se me ponga caviarón y declare que las clases dominantes a ellos los maltratan y los discriminan, el coño de la Bernarda y todo lo que tú ya te sabes de paporreta por las paparruchadas de Claudita Cisneros, Rosita Palacios y otras periodistas que ya deberían estar pensando en criar nietos en lugar de hacer sesudos análisis levantiscos que no hacen sino enardecer a un pueblo que no se ha educado porque no quiere, hablemos claro.

O sea, en la hacienda de Arequipa mi papi les abrió una escuelita, linda, no sabes, de adobitos, con tejitas y la puerta pintada de azulito. O sea, no había miss, ¿ya?, pero pucha, no importaba, igual los chiquitos –bellos– podían ir, sentarse sobre su ladrillito y soltar su imaginación para fantasear con que les estaban enseñando a leer y escribir y te lo juro que con tanta inspiración, algo hubieran aprendido. Pero bueno, Orejas como que se ha pasado de la raya, qué quieres que te diga.

No le corresponde a él denunciar lo que cree que es racismo y explotación, yo estoy segura de que el discursete ese se lo escribió Ernesto de la Jara para seguir metiendo cizaña entre los peruanos y que esos nos hagan la revoluca y una tenga que pensar en mudarse al depa de París, chola, con lo mal que están las cañerías y no he tenido tiempo de ir a mirarlo.

Mira, yo me voy a permitir darle un consejo a Orejas, ¿ya? Cholito, está muy bien que quieras decir lo que piensas pero sería mejor que pensaras antes de decirlo porque te cuento bien entre nos, que los fujimoristas están a punto de desatar una guerra sin cuartel contra el caviarismo so pretexto de apología del terrorismo y sería terrible que tú pagaras el pato siendo tan joven, teniendo la sonrisa tan tierna y sobre todo, sin saber lo que estás diciendo. Regio, ¿no Chau, chau. (Rafo León)

Loading...