Edición 2538: Jueves, 10 de Mayo de 2018

Mi Granito de Arena en Marcha Por la Vida

Por: Lorena Tudela Loveday |

Pucha cholita, todo esto lo hago por principio y no por convicción y si no eres capaz de distinguir una cosa de la otra es porque no has estudiado a Michael Onfray y por tanto en lugar de estar leyendo mi columna deberías estar con los ojos pegados en la de Bullard, hija, que anda preocupadísimo porque con el tsunami que se ha armado con mis primos Miro Quesada, no sabe si lo van a mantener o si en su lugar ponen a algún amiguete de Garrido de esos que nunca han hecho periodismo pero son empresarios regios y escriben siempre y sin fallar sobre la urgencia de acabar con los sobrecostos, y la necesidad de mirar al Perú con positivismo, yo sé que tú me entiendes.

Bueno, Maridé de Osma me llamó de grado o fuerza para que ayude al equipo de comunicaciones de Con Mis Hijos No te Metas, algo con lo que yo nada tengo que ver, primero porque no tengo hijos, segundo porque no estoy en contra de que la gente le meta lo que quiera al que quiera dejarse meter (con tal que no sean niños) y tercero porque esa agrupación liderada por el gallinazo sin plumas del cardenal, pucha, me parece que anda en la época en la que la gente vivía normalmente con bubas en los sobacos a punta de peste y todos pensaban que era castigo de santa Liberata de Liguria, por sus pecados.

Pero bueno, con tal de que Maridé me deje en paz, acepté apoyar en un temita puntual su marcha del viernes pasado, a la que fue la Jessy con una falda hasta los tobillos que se cosió con una sábanas viejas que encontró en el depósito y todo porque se ha conseguido un percunchante evangélico llamado Julhincito Jhanvier Catacora, que parece que tiene un tirabuzón donde tú ya sabes porque cucufato y todo a la pobre Jessy la tiene como cachalote en veda, cómo te explico.

La tarea consistía en traducir unas frases que la central de una de esas evangélicas que queda en Memphis les mandó para pegar en sus banderolas, y bueno, nadie habla inglés entre esos cristianos cucuruchos que piensan que la Torre de Babel fue un castigo divino, y esos evangélicos carretones que piensan lo mismo pero no lo dicen.

Para comenzar me dieron cuatro frases en inglés: Not to abortion, yes to life. I´ts not your body, it´s your son´s. Choose the Slavery of God and not the crime. Abortion is the worst abuse against children. Pucha, yo que soy bien obse con el trabajo, mandé los textos al departamento de traducciones de Harvard donde tengo un amigo y él me dio una versión tentativa, un prolegómeno, pero para mayor seguridad me remitió a los editores del Appleton Cuyas para sacar la definitiva y ya, presenté unas traducciones que ni en la ONU las habrían tenido de perfectas. Pero chola, en una de esas se me acercó una especie de monja Ataucusi con una hoz en la mano a gritonearme que qué hacía yo metida con la palabra de dios y que dejara eso en paz y me largara “a seguir pecando”, cosa que hice encantada porque en el bar del Hotel B me esperaba el nuevo embajador de la Unión Europea, que es un bombón de los que ya no hay.

Pero hija, al día siguiente estoy yendo por el zanjón y me encuentro con las banderolas de color de calzón de bailarina de saya, con unos textos de repeluzne tipo, Tú elegiste ser el dominio de la maldad, defiende entonces su virtud de ella. O, Cuando veas a un niño nonato y bien vivo, recuerda que alguna vez tu mente. Había otro cortito que decía, La vida, la chispa de la vida. Más allá otro más largo en el que leías, Oh, dí tú con la primera luz de la aurora.

Hija, inmediatamente pensé en que esa gente que yo había visto en la organización de la marcha no es capaz de leer el papelito de un remedio cuando están sentados en el trono, y menos iban a entender esos textos, que después me enteré, la bruja evangélica Ataucusi había metido en el traductor de Google y claro. El texto que sí se le pasó de los que yo le había dejado, era una creación heroica nacional que encontré en redes y que lucía en la subida a la plaza Grau: No al aborto, coge por el (complétalo tú, ¿ya?). Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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