Edición 2534: Jueves, 12 de Abril de 2018

¡Ay, el Rifirrafe de Sofía y Letizia!

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ucha, me encantaría explicarte este asunto haciendo una analogía con personajes del Perú, pero, cholita, no es mi culpa que entre nosotros no hay una sola mujer comparable a Sofía de Grecia, ni tampoco otra que se asemeje a la Letizia. Bueno, dirás, ahí estoy yo, que pucha, reúno la clase de la reina griega y la modernidad de la flacuchenta plebeya pero no, no me voy a poner de ejemplo porque, ag, sería una ordinariez, ¿no te parece? Pero bueno, a ver si entiendes. Mira, en el siglo XVIII, en España, se produce un súper trauma porque gobernaba la dinastía de los Austrias, cholita, todos horribles, con el cajón abierto, es decir, sufriendo de eso que se llama prognatismo que hace que el maxilar inferior se vaya para adelante. Es que durante centurias se habían casado entre ellos y cómo te explico que muchos ya nacían con piel de lagarto y garras de halcón y por eso los llenaban de terciopelos y sedas para los retratos oficiales de Velásquez, una penita total, chola. Bueno, como la cosa ya no daba para más, juá, como se hace entre gente civilizada, pucha, los españoles pasaron a ser súbditos de un Borbón, chola, un Felipe V que bueno, era depre según diagnóstico de los médicos de entonces, porque todo el día andaba running his straw, yo sé que tú me entiendes. Pero regio, los Borbones se consolidaron en el imperio español y maravilloso porque nos llegaron hasta acá, hija, trajeron el francés, el juego de cartas, el uso de la bacinica y los cubiertos y la costumbre de ir a Amancaes en junio con mantón que te tapaba el ojo, a comer unos anticuchos que en tu casa estaban prohibidos porque olían a vivandera “de color”, como se decía con tanto gracejo. Bueno, la historia siguió y siguió y ha habido borbones de todo tipo. Por ejemplo, Fernando VII era un hot number, un militar noble (combinación digna de Borges en estos tiempos que corren), varonil y conquistador como él solo. Claro, también ha sido borbona la Isabel II, hija, más puta que la gallina que aprendió a nadar para que se la tire el pato, que tenía un hijo cada año y el marido vivía a una semana en calesa del Palacio Real y este encima era una loca de peineta y mantón de Manila, la famosa Paquita, busca en Google. Y así la historia llegó al presente donde Juan Carlos de Borbón, el trolaloca cazador de elefantes, se casa con Sofía de Grecia y se vuelven los reyes de España luego de que Franco petateara. Sofía, déjame decirte que no habla bien el castellano y yo no creo que porque sea griega sino que tiene el síndrome de Rielsieng, chola, eso que siempre tuvo la gente, pero como no tenía nombre científico, las llamaban tacas. O sea, no es Marie Curie pero qué importa, ella está para sonreír y asentir con su enorme cabeza a toda cosa que le parezca digna de encomio. Debo decir que tiene porte, majestad y se sabe mover como reina aun cuando el maridete esté en el cuarto del costado con una puta colgada del pescuezo, y aun cuando a veces, cuando se pone vestido ceñido parezca un cucharón de fresco porque la cabezota, hija, la cabezota. Pero la tragedia real de Sofía no ha sido el libidinoso de esposo que se echó encima sino ni más ni menos que la señorita que le dio burundanga al primogénito y no paró hasta casarse y hacerse reina de España, ´quelle horreur. Mira, Letizia es una especie de reportera de Frecuencia Latina solo que bien aprendida. Se ha metido tal cantidad de bótox que, chola, sonríe y se le salen los zapatos. Es posesiva, celosa, intrigante, a las pobres hijas las tiene peor que la Cenicienta criada por sus hermanastras. ¿Y sabes tú por qué? La falta de clase, eso como siempre lo explica todo. O sea, como ella no pertenece a la realeza ni nada que se le parezca, tiene un complejo horrible y se propuso llegar a reina para vengarse de todos los que son bien poquito, ¿ya? Y bueno, parece que lo está consiguiendo. ¡Ah!, ya encontré una analogía de gente que entre nosotros se parezca al menos a Leticia: el sanmarquino eterno estudiante que pucha, nunca accederá, será siempre un looser y por eso agarra la hoz y agarra el martillo y a tomar la universidad. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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