Edición 2532: Miércoles, 28 de Marzo de 2018

Ya Decidí: El Premierato

Por: Lorena Tudela Loveday |

Mira, cholita, tú sabes que yo soy muy consciente de mis limitaciones, que jamás aspiraría a ser peluquera porque me da asco tocarle la cabeza a la gente, que no se me ocurriría ser fly hostess  porque ese oficio hace tiempo que perdió su charm, que no podría ser congresista en el actual gobierno porque he desarrollado una alergia capilar horrible a la fealdad, no es mi culpa, es la biología. Bueno, por eso mismo es que estoy hecha una procesión contra el tráfico porque mañana (hoy es domingo porsiaca)  le tengo que dar una respuesta a Martín sobre qué cartera quiero ocupar. Pucha, cuando la noche de su juramentación en mi dep… perdón, en su oficina, o sea, me habló de las carteras, yo estaba con la cabeza en una modelo sobre de Prada que me había comprado en las galerías Vittorio Emanuele de Milán y resulta que me estafaron porque la que me dieron había sido de fabricación china y el carey de la hebilla no era sino un pedazo de plástico de botella de gaseosa, y fue por esa dispersión mental que le contesté a Martín, “ya no somos nada, cholito, ya no somos nada”. Pucha, Martín súper comprensivo intentó empezar a consolarme pero yo que ya cerré el abanico porque se acabó el verano, pucha, le saqué la manito de la rodilla y le pregunté qué cosa de tanta importancia lo había hecho llamarme apenas elegido presidente de este país que es como un chiste contado al revés: el final al comienzo. Bueno, ahí se puso en actitud y me largó su drama. Resulta que los partidarios de la Envenenada Zafia Traidora, chaira en mano, le han hecho saber claramente que ellos lo han apoyado con la condición de la reciprocidad, es decir, cómo es la nuez, ¿ya? Entonces, le estaban exigiendo que su premier fuera Becerril, su ministra del Interior la Muñeca de Migajón, en Economía la cabeza de pubis con metástasis, en asuntos sociales la mera Lucecita, en Energía y Minas al viejo carcamán del Monopolio y así, todo el gabinete salido de las cavernas malolientes del Frente Popular, cómo te explico. Es que hay una cosa en el Perú que la gente no quiere entender, y es que no se puede, no se debe ni es conveniente, mezclar a la GCU con los otros, y Martín es GCU a palos, qué vamos a hacerle. O sea, es moqueguano, ¿y?  Yo soy medio arequipeña y para que veas, pucha, estuve invitada a la boda del paparulo de Hannover con mi ahijada Sassa, ¿viste? Además que Moquegua fue sede de nobles españoles, que a decir verdad apestaban a vaca muerta pero era la época, puro relativismo cultural. La cosa es que gracias a los Vizcarras, a los Cabello y a otros pura sangre, pucha, es que se dio un mestizaje regio en esa tierra calurosa, por eso la tradición de los dulces que te puedes morir. A mí Martín me hizo probar en una sola tarde el alfajor de penco y el guargüero, pero en tal cantidad que perdí el habla de la sobre saturación de azúcar, chola, pero hay circunstancias en la vida en las que el amor puede más que el síndrome metabólico, yo sé que tú me entiendes. Pero bueno, acá me tienes, deshojando margaritas solo para evitar que los execrables fujimoristas y los no menos execrables apristas, pucha, le conviertan el gabinete en un relleno sanitario, cómo te explico. En fin, creo que al final voy a aceptar el premierato y te lo confieso, también por un tema de autoestima, porque cuando la gente me vea en público y me compare con Mechita, diga, “pero si parece menor”. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León) 

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