Edición 2529: Jueves, 8 de Marzo de 2018

Pucha, Ahorita Caigo

Por: Lorena Tudela Loveday |

Pucha, cholita, a tomar aire, hacer yoga, repetir el mantra del H’oponopono y sobre todo, tomar tu vuelo y no volver a aparecerte hasta que pase esta vulgaridad de la corrupción. Pucha, ahorita Barata suelta que una vez en un almuerzo en Baia dos Golfinhos (no te esfuerces, no conoces esa playa, apenas cien personas de todo el mundo la hemos visitado), bueno, ahí, pucha, Marcelo me pidió que le trajera un encarguito al borsifláis de presidente que tenemos, que en esa época estaba de agarraderas de huevos en plena campaña. O sea, pucha, yo que me he criado en provincia considero de lo más normal que alguien te encargue una encomienda para el tío y la tía y regio, así ayudas a tu pueblo y a tu puebla, ¿no es cierto? Chola, al día siguiente, en el depa de Río que Marcelo me había prestado, pucha, encontré un maletín y una maletina de mano con doble fondo en el que habían metido ocho millones de dólares en billetes de cinco, que son los más difíciles de rastrear. Te imaginarás que el maletín se parecía a Alan García acabado de almorzar, y no pesaba menos que el aludido, pero en el aeropuerto de allá ni me miraron o mejor, se miraron todos los controladores y controladoras entre ellos y ellas haciéndose con los dedos la señal de O, que no es que indicara que alguien fuera rosca o rosco sino que con Odebrecht no te debes complicar la vida. Bueno, cholita, en Lima entregué el maletín a Sue en un desayuno en su hotelito y hotelita que la verdad bien humildito y humildita, no está tan mal y regio. Al poco tiempo, quién lo diría, ella le hacía la venia a la reina Isabel, con un sombrerete alquilado en Escapade (por si te hacen embajadora, 45-46 Chalk Farm Rd, Camden Town, London NW1 8AJ) y bueno, parece que ahora tendrá que devolver la torreja que la pobre se nos puso en la cabeza. De paso, me han contado que un día The Queen se levantó y preguntó, It has been the Peruvian colony our?, y cuando la condesa de Cornualles le explicó que no con mapamundi y puntero (y puntera) la reina, muy upset replicó, so, why do I have to receive an indigenous ambassador?. Bueno his Royal Highness,me temo que como van las cosas, pucha, pronto va a tener que recibir a otro indígena o a otra indígena para repetir la misma moña y le aconsejo eso sí que tire los guantes inmediatamente después de la ceremonia porque en mi sufrido país la GCU se está muriendo con la Influenza A. La cuestión es que ahí terminó el favor que le hice a Marcelo; pero claro, yo siempre me olvido que entre nosotros y nosotras la lealtad es un valor demasiado importante como para practicarlo. Fíjate tú nomás cómo PPK y la Mechita Limeñita Bonita Morenita Sin Par, pucha, reaccionaron cuando Barata soltó la lenguaza con lo de Sue. Miraron para otro lado y declararon que quien debía explicar el asunto tendría que ser mi pobre amiga del colegio, tan contenta que había estado el día de la presentación ante la reina, que hasta le dio una zanahoria al caballo de la carroza que la trasladó hasta el Palacio de Buckingham, cómo te explico, sin darse cuenta de que la verdura había sido de plástico, casi mata al caballo. Bueno, en otra ocasión y distinto contexto, pucha, el viejo Odebrecht –que moría por mí– me pidió que yo fuera la cuenta bancaria de alquiler para una transferencia que necesitaba hacer, según me dijo, a un colegio estatal pobrísimo que estaba en la ruta de la Interoceánica y regio, cómo me iba a negar, yo que soy bien filantrópica. Y claro, cuando días después se me presenta Yoshiyama en mi consultorio “para concretar el asuntito pues, reinita”, pucha, recién hice conciencia de que se trataba de una movida de diez palitroques verdes para Madame Tusan, yo sé que tú me entiendes. Pero así es la vida, al menos la nuestra, hija; o sea, como con tanto realismo escribe Sissy Blume, pucha, si la ley limita los aportes privados a las campañas y ello es causa de que se hagan estas maniobras por lo bajo, pucha, lo realista es transparentar el asunto y que nadie tenga que andar haciendo chanchadas como las tuve que hacer yo, sino que se imponga la felicidad, que es lo que ocurrirá el día que nosotros y nosotras realmente recuperemos el poder. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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