Edición 2519: Miércoles, 20 de Diciembre de 2017

Pucha, Prepárate Para mi Hotel Boutique

Bueno, ya, basta de politiquerías que lo único que está produciendo es que de tanto sacarlas en la tele, pucha, las que ya sabes estén creando un trendy de horror, ricas apretaditas, cejas delineadas con corcho quemado, pelos estilo bandera oscuros arriba y rubiones colorados de la mitad para abajo; aparte del saco del difunto y la cara lavada con concha de nácar, para no hablar de otro molusco.

No hija, ahora hay que mirar de nuevo hacia la empresa, y te voy a contar cómo es que he tomado esta decisión. Hay un antecedente, ¿ya?, y es el hotel que Sue puso en Barranco hace un tiempo, que la verdad no está mal, por lo menos no encuentras en la habitación las toallas sobre la cama en forma de cisne y un jaboncito al costado. El tal hotel de  mi amiga es un éxito, porque la gente que uno supone que tiene horrores de mundo y viene al Perú, pucha, en realidad no ha pasado de los duty free de los aeropuertos ni sabe distinguir un Chanel de un Versace, qué quieres que te diga.

Pero, chola, el otro día iba manejando por el cruce de Reducto y 28 de Julio, en Miraflores, veo que donde antes estaba la casa de los Prado se levanta un edificio tipo torta de matrimonio de cono, Los Olivos total. Pero qué crees, bien visible hay un cartel en el que se detalla que allí se está construyendo un hotel boutique y que la propietaria es ni más ni menos que María Prado Sosa Vda. de Moreira.

Hija, cómo te explico que al leer eso las coronas se me bambolearon porque qué huachafería es esa de andar publicitando tus inversiones, es como si yo pusiera en la ventana de mi consultorio un cartelón en el que se diga: “Prominente psicoanalista Lorena Tudela Loveday Canaval y Moreira López de Romaña. Cura con asociaciones libres todo tipo de males, hasta atrasos menstruales”, ¿tú te puedes imaginar? Pero, bueno, como las enseñanzas de mi swami Cachaparada han calado tanto en mí, pucha, tomé aire y seguí, pero ya la obse se me había metido en la cabeza y esa no se va ni con una foto de Lourdes La Bonita en pijama.

Mira, al día siguiente con mi abogado, mi nuevo analista, mi arquitecto y mi urbanista, pucha, me compré una manzana entera en Barranco, o sea, en la parte antigua donde ahora hay horrores de sucuchos de jóvenes neohippies desconcertados que venden una ropa horrible que huele a ala. De terror. Bueno, pagué fuertecito pero me hice de una buena propiedad a la que le voy a meter su platita para levantar el que de verdad va a ser el primer hotel boutique de América, y no esas fruslerías de Sue y de Marita, que te lo juro hasta ahora no termino de entender.

El diseño arquitectónico se lo estoy encargando al turco Zaha Hadid, y no te creas que sin sus resquemores, porque el hombre es el arquitecto más codiciado del momento que cobra como occidental y cristiano pero nada te garantiza que en un arranque de islamismo se vuelva terruco suicida con ganas de cepillarse en el cielo a 77 vírgenes, cómo te explico, qué pavor.

Ahora, pucha, lo que yo quiero es que haya solo cinco habitaciones, cada una del tamaño de una de las cuatro casas que compré en la manzana, y todas temáticas. O sea, para introducir al huésped en nuestro folclore, hay una suite que se llama Paisana Jacinta, y no necesito describírtela. Otra, Porcina ojo jalado, otra La primita y la más lujosa será la PpipiKa. No te voy a adelantar la decoración de cada una porque seguro agarras y me la copias, pero quiero que des rienda suelta a tu imaginación hasta que llegues, si te es posible porque eres de colegio cooperativo, a captar el concepto de mi proyecto. Ay, pero ahora que estoy solo trabajando me he  olvidado de la Navidad y de que a ustedes estas fechas les importan horrores. Pobres. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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