Edición 2516: Jueves, 30 de Noviembre de 2017

Pucha, Ahora Difamo a la Prensa

Por: Lorena Tudela Loveday |

Ay, chola, qué penita, todavía no me demandan por difamación agravada, a mí que ya estaba lista con todo el code dress tanto para las audiencias de las cortes como para la cárcel, hija, qué difícil porque mi chinito maravilloso pechocho tan práctico él, o sea, diseñó el traje a rayas para todos igual y ahora en cambio, con la “democracia” entre comillas, cómo te explico que tienes que estar pensando en lo que no atraiga demasiado a las degeneradas que se cambiaron de género, ni haga que las extranjeras presas por narcas vayan a pensar que eres pobre si te la pasas todo el día con ropa de Ripley.

Por eso voy a seguir difamando, pero ahora entraré al sector prensa, reina, que es una pera en dulce. Ah, claro, antes debo hacer justicia a quienes se me quedaron en el tintero el jueves pasado, como Lourdes Alcorta, una valiosa mujer que ha sabido sacarle la vuelta a la sventura, para terminar demostrando la verdad de lo que escribió Saint Exupéry, “la belleza es invisible a los ojos”, o algo parecido.

Y bueno, la doctora Letona, una abogada regia, digna de la versión boliviana de Law & Order, chola, que sin miramientos y en un arranque total de valentía le dijo a Yonnhy Lescano, “¡Cantinflas!”, y se quedó corta, yo a ese cara de pallar de huaca le habría añadido Resortes, Viruta, Capulina, Chaflán y me quedaba corta. Pero bueno, la prensa. Mira, ese chico Butters no tiene un pelo en la lengua, regio en su ascendiente afro a mí me ha enseñado horrores de cosas como que si algún día tengo una hija (a la que llamaría Lucha Luz, por mi adorada Cucu y la respetabilísima doctora Salgado) y cerca de su nido veo a dos maricones besándose, pucha, los saco a patadas. Igual haría si lo veo a Butters merodeando mi edificio, yo ya sé que él me entiende.

Bueno, Aldo está moderadísimo desde que entró a la radio, quién lo viera, y ahora que Maddie ha entrado a las grandes ligas del cuarto poder te lo juro que me parecen Chopin y George Sand, no saaaabes qué pareja. Muero por Milagros Leyva, soy capaz de cancelar pacientes para escuchar su programa de radio. Es que es tan espontánea y creativa. Me encanta cuando sus argumentos más sesudos y contundentes son cosas como “ya pues, no confundamos papas con camotes”, o las veces que menciona los horrores caviares de Lava Jato y se pone a hablar en portugués inventado. Te lo juro que es tan cousi que a su lado Vidaurre queda como un obispo engrupido. Linda la Mili, que con su gracejo ha pasado la página de Belaunde Lossio y toooodo el mundo está de acuerdo.

No puedo dejar de aludir a cierta señora, chola, que está activísima en el Twitter y que el otro día puso uno en el que se reía a carcajadas “de esa pobre alma que se ganó un juicio”, aludiendo al carcamán de León que barrió con ella los pisos del Palacio de Justicia y claro, siguiendo los principios de la lógica formal, si él es una pobre alma, pues ella podría ser un pobre cuerpo, ¿o no? Ay, pero Vásquez Kunze, elegantísimo, refinado como un dandy empachado de spleen en versión chinese, pucha, dirigiendo en el Congreso el fondo editorial y regio, con él ahí hay la total garantía de que no se va a colar ningún rojete comunista extraviado conchasumadre, ¿viste? Una ma-ra-villa. Ah, si bien no es periodista, nos habla por la radio todos los sábados y yo levito; no, no vomito, levito al escucharlo con ese tono aterciopelado de confesionario con el que nos da las pautas para que las mujeres no seamos violadas por putas, a la vez que opina sobre todo chola porque con su investidura se ha ganado el derecho a meterse donde revienta el cuete.

Yo te confieso que uno de mis peores pecados es fantasear con él, una situación en la que su sotana se vuelve de bronce y al pasar junto a mí empieza a dar más campanazos que la María Angola en Viernes Santo, qué horror, eso lo tengo que confesar mañana mismo, si no me voy al infierno donde estarán la Villarán, Ernie, Diego, León, Pantaleón, Gino, Güido y toda la pajarada esa de sanguijuelas que viven de un sistema económico que no hacen sino denigrar. Pucha, me quedó de discurso. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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