Edición 2515: Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Pucha, Difamación Agravada

Por: Lorena Tudela Loveday |

Ya, ahora sí que terminaré presa, si me vas a visitar porfa llévame agua de Evian para tomar y alguna nacional para el lavada íntimo, pero sin gas cholita, porque con agua del caño de Santa Mónica, qué quieres que te diga, de repente salgo embarazada. Lo asumo, voy a caer en delito de difamación agravada pero es que la verdad tiene que imponerse, chola, y no solamente las sandalias trendy del próximo verano. Bueno, comienzo con mi favorita, Cecilia Chacón, regia con ese estilo latinoandino que lo envidio hasta cuando duermo. Muero por apretarme en un vestido sintético look, que se me note la naturaleza en la guatita y lucir una cabellera esponjosa y abundosa cuando me voy a la chamba a decir a voz en cuello que no me temblará la mano a la hora de censurar ministros. Una reina. Encuentro que la congresista Rosa Bartra es una lumbrera que habría provocado el suicidio de Einstein, aparte de preciosa en su estilo monacal, por sus declaraciones tan acotadas chola como que el autogolpe del 5 de abril fue necesario, ¿cómo no voy a destacar un hecho como este, aunque haya caviares que pregonan que doña Rosa parece una muñeca de migajón? Quelle horreur! Becerril, qué quieres que te diga, o sea, un hombre fraguado en el seno del pueblo, pucha, luchando por la justicia en las azucareras del Norte, deja a los llorones del oficialismo como surgidos de la tetilla aguada de la clase caviar, ¿no te parece? A mí Becerril me magnetiza, sobre todo en sus debates con Yohny Lescano, cómo te explico que las hormonas me hierven como cuando te olvidas de apagar la tetera porque ese día no tienes muchacha. Y sigo difamando. Galarreta, pucha, un hombre que tuvo la valentía de salir con un tema de campaña que aludía a su discapacidad y regio, o sea, maneja una dialéctica impecable cuando pide que a Caretas y a ese viejo mequetrefe de León, pucha, les quiten todo apoyo, auspicio, patrocinio y soporte. Brillante en su posición, dame la mano mi hermano. Mira, la Betty Ananculí y la Tamar Arimborgo son un par de representantes del Perú profundo a las que les puedes exigir justo lo que ellas te pueden dar, ¿no es cierto? Pucha, por eso la primera defiende a los mineros ilegales y la segunda si te acuerdas, no juramentó por esas huachafadas de dios y la patria, sino por el indulto a Fujimori, mi astro rey que me hace andar día y noche con lentes de sol. Pucha, Salaverry, un chico regio de una familia trujillana más regia todavía, buenmozón él, blancón él, rubión él y súper valiente él, cuando junto con una señora Vilcatoma, o sea, impulsa la acusación constitucional contra ese rojete extraviado que se hizo poner en la Fiscalía de la Nación, pucha, una institución que solo sirve para que unos burócratas pongan el tafanario caviar sobre una silla. ¡Abajo con la Fiscalía, abajo con el fiscal! Y de paso, pucha, con los carcamanes del Tribunal Constitucional, hija, que solo quieren estorbar la buena marcha de un proyecto político, social, económico, todo lo que quieras menos cultural porque eso es tirar la plata al wáter, pucha, un proyecto de Keiko para continuar con lo que su papi empezó gracias a lo cual, como ha tuiteado mi ídola la Martha Chávez, pucha, es que nos hemos clasificado para Rusia. Ay chola, y justo ayer he leído unas declaraciones de un congresista llamado Juan Carlos Gonzáles, pucha, un hombre de fe, pastor evangélico, chola, miembro de una de esas religiones que deberían profesar todos los mayordomos de las casas porque no chupan ni te tocan un sol; bueno, el pastor ha dicho que la homosexualidad fue la causa del diluvio universal y que por eso la bandera maricona tiene la forma y los colores del arco iris. ¿No te parece una exégesis descollante e inédita de las Sagradas Escritura? No, si yo me muero por todos, por los desconocidos y los anónimos. Por sus aspectos exteriores y sus mundos interiores. Pucha, por sus valentías y sus apapachamientos entre ellos. ¡Cuánta falta nos hace en el Perú gente de mano dura, mirada firme y cejas como las de la congresista Aramayo, chola! No me digas que no se las has visto. Es que no sabes, expresan tanta franqueza y le quedan tan bien que si yo fuera de otro código postal te juro que me las hacía igualitas. Bueno, ya regresé y espero que desde mi celda pueda seguir escribiendo esta columna, que tiene más verdad que el pan y la tierra. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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