Edición 2501: Jueves, 17 de Agosto de 2017

Pucha, ¡Se Nos va a Escapar!

Por: Lorena Tudela Loveday |

Ay, cholita, esto sí es periodismo de investigación y no lo que hace cualquier palurdo aturdido que se quiere ganar el Pulitzer. Lo que pasa es que no te puedo decir el nombre de la protagonista de mi caso porque pucha, me caen encima todos esos cucuruchos de lo políticamente correcto a acusarme de racismo. Pero no importa, reina, tú y yo siempre nos hemos entendido entre les lignes, cómo te explico. Entonces, a ella la llamaré Quequito, una palabra con eufonía, yo sé que tú me entiendes, y con asociación semántica, porque en verdad el personaje parece uno de esos trancaculines de Bimbo, que según el Ministerio de Agricultura, siendo kekes, no son kekes. Bueno, Quequito se está preparando para el Iron man de Cozumel, chola, en el mero México, una competencia que pucha, no la hace ni cholón Ugaz persiguiéndome calato, no sabes lo que es. Mira, para que veas cuánto he investigado. Ese Iron man empieza el 22 de setiembre próximo, hora exacta. Se trata, cómo te explico, de una triatlón, o sea, tres pues. Carrera, natación y bici. Hasta ahí regio pero cuando ves las distancias se te frunce el que ya sabes. 42.2 kilómetros de carrera, 180 de bicla y 3.8 de natación. Que lo parió. Ahora, en este mundo tan deliscuecente hay lugar para todos y bueno, pucha, si alguien quiere masoquearse de esa manera, que sea feliz. Pero Quequito no es alguien, es un poquito más que eso, no tengo que explicártelo. Entonces, ahí viene el punto. Me ha contado su entrenadora –una camionera de 120 kilos con unos molleros que ni Mauro Mina en la gloria– que en verdad Quequito está organizando su plan de fuga para no ir a chirona –como le corresponde– por la platuja que le regaló Odebrecht, qué quieres que te diga. O sea, así como la gallina que aprendió a nadar para que se la tiren los patos, Quequito está armando detrás de una épica deportiva regia, la misma jarana que hizo su señor progenitor, que ya debería estar en el seno de la Santísima Trinidad, yo sé que tú me entiendes. O sea, como es vivísima, se está manejando en tres escenarios de escape. Por tierra, por mar y en dos ruedas. Como ves, una estrategia maestra. Ahora, tampoco tampoco, no es que así nomás a Quequito la vayan a dejar inscribirse en Cozumel, habiendo unos súper atletas de todo el mundo a varios de los cuales yo me los llevaría al matorral, no. Primero, me dijo la trainner, tiene que bajar veinte kilos si no la balanza del Iron man le suelta un Raus sin vuelta de hoja, y eso no es fácil, porque resulta que tiene un noviete que le regala horrores de Sublimes y la lleva al chifa de la cuadra un día de por medio. Y ese caballero es ni más ni menos que el pelado ese con cara de caracortada que dice que fue cobrador de combi y ahora tiene casa en Coral Gables, cómo te explico. Entonces el temita no es tan fácil, chau chocolates, chau chifas, entrenamiento de tres horas diarias y claro, si quiere celeste que le cueste, que no piense que le va a ser pan comido escapar al largo brazo de la ley peruana que la verdad parecería que lo mutilaron alguna vez y tiene una prótesis que solo funciona en ocasiones y fiestas de guardar. Pero bueno, ese es el resultado de mi investigación, que antes de publicarla acá lo voy a hacer en Los Angeles Times donde son súper, no te tocan una letra ni te obligan a escribir “líquido elemento”. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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