Edición 2484: Jueves, 20 de Abril de 2017

Pucha, United Airlines

Hija, tuve que ir a Chicago para curar una muestra de mi amigo Steven Oxestein, que ahora se llama Babilonia Fucker, se viste con tacos de plataforma de cuarenta centímetros de alto, se ha hecho poner tetas que ni Sofía Loren y es líder de la comunidad LGTB allá y encima, pucha, hace unas instalaciones que te puedes morir. La última, pensada para denunciar el machismo fascismo, era ni más ni menos que una chulapina de tres metros de largo, con sus huevos además, de espuma,  por la que entrabas a la Arm & Hammer Gallery pero montada, con las piernas abiertas y una vez adentro, con la voz grabada de Hitler de fondo, pucha, aparecían muñecas inflables con las caras de Madonna, Lady Gaga y Teresa de Calcuta, cantando “cinco fueron los que le hicieron la pendejada a Tutankamón, cinco fueron los que dijeron que era cornudo y maricón (Coro): Pichula con pan, hot dog hot dog, pichula con pan, hot dog, hot dog”. Por supuesto los performes creían que estaban cantando himnos celtas de endiosamiento de la mujer, pero al crearse la doble lectura, cómo te explico que en opinión de Lucho Lama, todo era una gran cagada pero yo conozco lo paradójico que es mi amigo del alma. Regio salió todo y ya me tenía que venir porque hija, los pacientes hacían cola en la puerta del consultorio, pobres. Pucha, qué crees, en el aeropuerto me anuncian que el vuelo a Nueva York se suspendía y que nos iban a meter en un avión de United Airlines hasta Louisville, cómo te explico, que es un páramo donde vive el core de la gringada, hija, unos descendientes de mormones que se casan entre ellos y fácil una chica de doce años es a la vez abuela de su esposo y nieta de su sobrina nieta. Atroz. Protesté como una black panther pero no me hicieron caso, y lo más que conseguí fue que me pusieran en una first class que te lo juro, o sea, parecía el mejor restaurante de Huacho, qué quieres que te diga. Pero bueno, mi budismo está tan avanzado que yo ya aguanto hasta eso, así que apechugué y me senté dentro del avión. Las hostess, cómo te explico que parecían las de la tripulación de Jorge Chávez, no sabes, qué arrugas, qué várices, qué ordinarias. Pedí una copa de cava para antes del decolaje y me trajeron 7up en vaso de plástico, casi me da ataque. Pero nada de partir y la gente ya estaba medio nerviosona, cuando en eso anuncian que debían viajar cuatro empleados de la aerolínea y que como no había sitio, pucha, invitaban a otros tantos que ya estábamos bien repantigados, a quedarnos una noche en Chicago en el hotel Asshole Inn con desayuno incluido. Pucha, nadie se movió. Volvieron a hacer la invitación y le añadieron un perdiem de cincuenta dólares. Quietud total, ¿para comprarte unos donuts de mierda de Dunki´s? La cosa se puso así medio tensa y en eso suben dos policías que parecían roperos de abuelita… ¡y se vinieron de frente donde mí! No sabes, saqué mi spray anti violación y les eché horrores en las caras pero los muy brutotes como si nada. Sin explicación alguna, qué te digo, uno me agarró de los sobacos y el otro de los tobillos. Me alzaron como si fuera una res del camal y así intentaron sacarme del avión. Cholita, tú me conoces y sabes que puedo ser madame Recamier en una mesa de embajada y La Rayo en una situación de abuso. Como pude me saqué del moño un alfiler japonés de oro con el que los emperadores mataban pulgas para no aburrirse, allá por el siglo II, y juá, se lo clavé en el huevo derecho a uno de los mastodontes, al que me agarraba de las piernas, mientras que al otro le mordí la oreja que hasta se la saqué y te lo juro que era igualita a las orejas de chancho de La Bombo. Por supuesto que me tuvieron que soltar y se fueron con el rabo entre las piernas, sin una oreja y el huevo lacerado. Como no pudieron conmigo, pucha, se fueron donde un anciano chino que estaba en plena meditación, lo arrastraron por el piso, le rompieron el anteojo, le sacaron la chochoca y resolvieron su problema. Bueno pues cholita, si así estamos, a defenderse. Yo tengo mi propia bomba madre, que es mi condición femenina que está más empoderada que el dictadorzuelo de Corea del Norte. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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