Edición 2479: Jueves, 16 de Marzo de 2017

Pucha, mi Primo el Pollerudo

Pucha, chola, ya me estoy cansando de que mis amigos me usen para sus fines por mis contactos, mi inteligencia, mi savoir faire, mi elegancia, las lenguas que hablo y sobre todo mi modestia. Es que, o sea, entre que Roque entró a la Confiep y Pepe Graña tiene que limpiar su profile con Ayudín reforzado, cómo te explico que se trajeron a un consultor gringo en temas de imagen para que los ayude a proyectarse ante la indiada como civilizados y modernos. Bueno, el tal Joshua Silvermann que en fin. Para hacértela breve el gringo lo primero que dijo fue que había hecho un análisis de actores y que la primera medida tenía que ser bajarle el moño al Cipriani porque como está identificado con nuestro tea party, pucha, cada vez la caga más con sus alianzas con gente a la que se debería barrer del espectro social limeño como al aserrín en las madrugadas de las chinganas. Chola, y después sentenció “you  only have one alternative, la doctora Tudela”. Y claro, porque la doctora Tudela es prima hermana del pollerudo y para no afectar a la familia se suponía que podía hablar con él serenamente y recomendarle que se encerrara en el convento y se dejara de hablar pichuladas que lo único que hacen es polarizar al país y frenar la inversión privada, con el riesgo de que el aeropuerto de Chinchero se termine haciendo en Ica, qué te puedo decir. Bueno, no me quedó otra que aceptar el reto. Empecé a buscar en el ropero de mi abuela Grimanesa Tudela Loveday de Tudela, pucha, muy de alcanfor pero huele a poto de vieja. Bueno, encontré un vestido de lana gruesa negro, de manga larga y hasta la mitad de la pantorrilla. Una mantilla de encaje de Brujas del mismo color y así lo fui a ver al primo horrible a su casa ahí por el Santa Úrsula. Hija, te cuento que yo iba en plan de bien buenita a hablarle así en voz bajita y apestación bucal como hablan estos cerdos florentinos, pero me bastó verlo sentado en un sillón para arrancarme con un monólogo que ni García Lorca en sus días de opiáceos. Hija, ni lo saludé. Una fuerza interior superior a mi voluntad se arrancó como el Ferrari que estoy por comprarme, y fue más o menos así: “Oye zampatortas, ¿tú que has creído que puedes vivir con el culo en dos sillas, o como dice en tu Biblia, sirviendo a dos amos? No, hijito, por más ungido que estés por el mismísimo Espíritu Santo, vas a tener que elegir, o eres nuestro asesor espiritual, pucha, con clase, discreto, ecuménico y todas las pavadas que pintan tan bien cuando la iglesia recobra la sensatez, o te vas de putas con Butters, el pastor Gonzales y toda esa caterva de cholas histéricas que sacaste a la calle a gritar ¡con mis hijos no te metas!, sin que ellas mismas sepan quiénes son los padres de esos pobres pájaros fruteros y cuando les preguntas si recuerdan algo te dicen a o más, que tenía la gorra puesta y claro, como ahora desde el obrero de construcción hasta el cambista usan gorra Mike o Adedas, pucha, anda a saber quién le depositó la semilla a la loca esa a las que mandas a las marchas a cambio de una bolsa de arroz llena de gorgojos, mal hombre, pollerudo, te repito que si no te alineas con nuestra estrategia de parecer buenos te pelaste, haremos lobby para que tu iglesia pague sus impuestos y de manera retroactiva y ya verás lo que significa quedarte solo con los calzones que tienes puestos, falso, insensato, lengua suelta, que lo único que haces es lo que te gusta. Intrigar, echar gasolina al fuego, para que los cagacirios te alaben como si fueras san Junípero de Alejandría, esperando que cuando te petates –que ojalá sea pronto– subas a los altares más rápido que tu papachito Escrivá de Balaguer. Bueno, ya me escuchaste y ahora a portarse bien, que nosotros te conocemos todos los entripados y podemos convertirte, de cardenal, en ecónomo de la iglesia de Chuchubamba. Chau, me voy, y un consejo, usa aceite de argán en la cara, que con tanta amargura se te está poniendo como sobaco de elefante”. Y me fui, tirando puerta. Regio, Silvermann me felicitó pero no sé si para Roque y Pepe yo haya estado demasiado thriller, aunque seguro que sí. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)                 n

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