Edición 2476: Jueves, 23 de Febrero de 2017

Ni la Debo ni la Temo, Chola

Ay, cholita, la verdad que ya estoy hasta las chichis con esta vaina de Odebrecht, tanto que en un momento pensé en zarpar del Perú por un tiempo a limpiar mi mente, pero no al norte porque ya el frío me hace doler hasta las cutículas sino por acá por el sur, hasta que me di cuenta que a país que fuere, iba a encontrar la misma cuchipanda con los garotiños. Además, te lo digo a ti solita, que ya me llegó una notificación de no sé qué juzgado para que me presente a declarar sobre no sé qué coño… ¡vinculado a Odebrecht! Mira, mi citación es para el viernes y hasta ahora no decido qué me voy a poner, mi abogado el gordo Enrique me recomienda ir bien sexy yo, con media tetamenta afuera y mini pero no me da la gana de aparecer en los periódicos como esa chelfa que tenía Montesinos, ya no me acuerdo cómo se llama, hija, que huele a lejía a una cuadra. No, voy a ir más bien vestida de funcionaria gringa, con sastrecito negro, blusa a rayas blanca con negro y hasta maletín. Pero chola, lo importante es saber por qué me han citado. Y aquí especulo porque no tengo el escenario claro. Mira, por allá por el 2004 me acuerdo que me llamó Barata para que asumiera la terapia de varios de sus CEOs, chola, que se estaban rayando en cadena porque nunca habían probado una coca como la peruana y ya varios habían ido a trabajar en tal estado de aceleración, pucha, que hasta firmaron contratos para hacer de nuevo la torre Eiffel, remodelar la Casa Blanca y borrar del mapa la Panamericana para construir una autopista de seis carriles por lado. Pucha, yo acepté y me pagaron un huevete por seis meses de trabajo, que los tuve que interrumpir porque la contratransferencia con los pacientes me llevó a jalarme mis liniecitas con ellos, y bueno, dicen que eso no se hace. Pero ya, al poco tiempo el mismísimo Marcelo Odebrecht me invitó a su finca de Salvador, chola, que la ves y se te cae el calzón. Bueno, solo te digo que la piscina que tú crees que es de borde sin fin, en realidad no tiene fin y se pasa hacia el Estado vecino, yo sé que tú me entiendes. La cosa es que, hospedada allá, Marcelo en el almuerzo me propone que yo le haga el lobby para construir el mausoleo de Alan García, a pedido de este. Sus palabras, en mal castellano, fueron: “Se va o morir, está como el hipopótamo de o mio zoológico, eso no dura cinco años de más”. Chola, en realidad Marcelo le quería regalar el mausoleo a Alan en agradecimiento por sus servicios prestados, tal cual el Cristo mariconete ese que nos endilgaron en el Morro Solar. Bueno, yo dije que necesitaba un tiempo para pensarlo, pero cuando vi el contrato de siete millones de Euros, qué quieres que te diga, el alma del Chancho Crudo se me presentó con la insoportable levedad del ser a decirme, “hazlo China, tú eres buena”, y buena me hice y firmé. Al final cobré pero no se concretó nada porque el Borsifláis Parisino exigía como adorno cuatro gárgolas, cada una con la cara de sus cuatro mujeres conocidas, y esas no las hacen ni los picapedreros de Nanterre. En fin, así pasa. La siguiente vez que me convocaron fue para algo ya más complicated. Querían involucrar a PPK en un bisnes, creo que para hacer una carretera utilísima de Tacna a Tumbes pero subacuática, chola, que iba a costar como veinte millones de dólares el kilómetro pero iba a quedar preciosa. Regio, ahí coticé poquísimo porque el proyecto me encantó.

Inmediatamente empecé a abordar a PPK para ablandarlo y soltarle el petardo pero en nuestro primer almuerzo en Valentino, cuando yo recién comenzaba con el tema, el muy pendejo me dijo, “China, eres la cuarta persona que me viene a hablar de lo mismo y no voy a aceptar porque le tengo fobia al mar, ¿cómo me perdería poner la primera piedra?” Y se lanzó después a hablar huevadas. En fin, cobré mis tres palitroques y el proyecto está en stand by, estoy segura que para endilgárselo al siguiente gobierno. Pero bueno, por alguno de esos motivos estaré citada para el viernes y para los cuatro tengo coartada: soy la mejor. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)  

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