Edición 2472: Jueves, 26 de Enero de 2017

Pucha, Hablando Con la Verdad

Pucha, cholita, el día que juramentaba Trump nosotros tomábamos unos drinks en mi casa de Totoras. Pucha, ya estoy harta de que no me entiendas después de tantos años. Cuando digo “nosotros” tácitamente estoy diciendo quiénes son ustedes, clarísimo, pero me temo que desde que Velarde está convirtiendo a  San Isidro en un espacio para hipsters y fumones, pucha, cada vez más nosotros somos menos, pero eso sí, unidos como un puño. Maripí, Maridé, Maritú, Marigá ya no porque le dio un cáncer fulminante y la pobre se petateó; Su y sus hermanas, en fin. Y del lado de los caballeros, la misma sarta de coqueros panzones que ya me tienen harta y por eso creo que me voy a ir a vivir a la isla de Lesbos, a ver si esta vez entiendes. Pocotón, Toffee, Indio, Churrín y varios que se llaman Rodrigo porque nacieron en la misma época. Hija, todo estaba regio, los chilcanos peruanísimos, no sabes, al tercero ya declamabas la cruel servidumbre. Hasta que Pocotón la tuvo que arruinar, porque mi pobre primo se mete un tiro y es como si en su organismo se mezclaran el aparato fonador con el digestivo, no sabes. De pronto irrumpió con un “puta, a mí sí me vacila Trump, o sea, como el Chino, pes”. Todos nos volteamos a mirarlo avergonzadísimos porque no queríamos hablar de política, pero el huevón ya había puesto la pica en Flandes (anda y busca en Google). Maripí, que también sufre de incontinencia, lo siguió, “¿y por qué se parece al Chino ah?” Lo que vino fue una fuente de contradicciones que me produjo una migraña de vieja loca, no sabes. Porque el animal de Pocotón, que no pasó de quinto de primaria en el Newton y terminó en una escuela de Marines en Seattle, pucha, quitó de pronto un velo que nos estaba impidiendo entender la cruda, chola, porque de ser cruda, lo es. Empezó recordándonos que todos odiábamos que el Chino usara al comienzo terno celeste con media blanca, y que Montesinos no cambiara esas camisas de pederasta nuevo rico, plateadas de seda. Y menos nos gustaba cómo se expresaba esa gente, el mismo Chino, Martucha ag, la bataclana en mal momento de la Losada de Gamboa; la hermana del púgil, que ahora preside el Parlamento, en fin. Pero que cuando había que ponerse rigurosos y dejar de lado las frivolités, pucha, sentíamos que el Chino y su equipo estaba de nuestro lado como un mayordomo fiel más que como un amigo, y regio, fíjate en todo lo que hizo por nosotros y también por el Perú: derrotó a Sendero, nos volvió a poner en el mundo, privatizó hasta los anteojos de la Higuchi y regio, por fin pudimos respirar tranquilos. Ahora, claro, hacer que Pocotón desde estas reflexiones llegara a su adhesión a Trump nos costó una hora y varios tiros más (para él, of course). En resumidas cuentas, lo que mi primo oligofrénico terminó diciendo fue que si le quitamos a Trump el peluquín naranja y se le enseña modales; si a la ruca de la mujer la pasamos por las manos de Annie Álvarez Calderón y a las animalas de las hijas las convencemos de que lo trendy es quedarse callado, pucha, ¿qué queda? Muy simple, chola, el presidente realista que los gringos y en verdad el mundo entero necesita. Es que, reina, la verdad es así, dura, tan dura como estaba Maridé, hija, que medio que se pasó de vueltas y terminó diciendo a gritos en la mitad de la arena, que si por ella fuera, pucha, se debería construir un muro alrededor de San Isidro y ciertas playas del sur, y que lo paguen los invasores que bajan de las alturas con unas ganas de hacer plata que yo no los entiendo, porque hija, nunca lo van a conseguir, cuándo aprenderán. Pero en fin, no estuvo nada mal. Solo que cuando se fueron me di cuenta de que faltaban varias parejas con las  que somos así de íntimos: Chinche García Piedra y Puchi, Lagarto Canaval y Moreyra y su francesa pezuñenta, Gonza Riva Agüero y su novio el Wilber (porque mi amigo ya no está para mejores). Y después me di cuenta de que todos trabajan para Odebrecht y que seguro se habían ido a alguna capacitación en Sao Paulo. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León