Edición 2468: Miércoles, 21 de Diciembre de 2016

Pucha… ¡Ya se Arregló Todo!

Ay, cholita, te juro que estábamos aterrados y aterradas de que se nos aguara el plan, no sabes, por toda esa merienda de negros que se armó en el Congreso, cómo te explico. O sea, la consigna –yo lo sé por Yoshiyama que insiste en repetir el salto del tigre, ya no sé qué hacer– que bueno, o sea, se trataba de tirarse abajo la ley universitaria y esas huachaferías del Sunadu, Sinamos, no sé cómo se llama esa cosa horrible que Saavedrita quiso crear para matar la iniciativa privada en la educación, chola, ¿te imaginas el daño que le habría hecho al país? O sea, ponte, ¿ya? Que yo en lugar de haber estudiado en Villa y después en la Cato, pucha, me hubiera tocado la Unidad Escolar María Parado de Bellido y después San Marcos. Hija, lo más extremo, terruca presa. Lo más light, ventanillera de Serpost, bien al conjunto guinda con bisutería de la Pinchi Pinchi, me quiero morir. Pero bueno, se desbordó el asunto en el Congreso y al pobre PPK se la están haciendo a cuadritos aunque la verdad no importa porque mucha cuenta no se da, hablemos claro, él se siente regio de poder bailar en público cuando le dé la gana y que nadie lo pifie, con eso sufí, igual que Winston Churchill, chola, para quien lo único importante era que el Príncipe de Gales no piloteara aviones, así somos de bizarros los que tenemos sangre británica, no es culpa nuestra. Pero hija, entre el hombre langosta, la huachafa de la Chacona, el semoviente de Imbecerril y esa especie de muñeca inflable color cera que salió a defender los turrones, cómo te explico que bajaron el level tanto que hasta The Economist ha declarado que después de Gambia, nosotros. Aunque, cholita, lo peor ya pasó y nosotros ya podemos retomar nuestro lindo proyecto en paz. ¿Nosotros? Bueno, yo, Maripí Pinillos, Mariafé Ferrand, Pocotón Díaz Ufano, Tofee Ufano Díaz y Maritú Tudela, pucha, hicimos una chanchita para poner una universidad, cholita, así como lo lees. O sea una súper universidad que captara a los chicos desde cuarto de primaria de mi cole, del Sansil, Santa María, Roosevelt y un par más que quedan todos por La Molina, pero nada de masas de estudiantes, olvídate, una universidad para formar think tanks, chola, y de paso te cuento que hasta ahora a Pocotón no le entra que no es que vayamos a mandar a fabricar tanques que piensen, para no mencionar a mi íntima, la brutísima de Maripí, para quien la facultad más importante debería ser una de styling, y quizás no le falte razón, pero esas cosas no se dicen así nomás en público, ¿no te parece? El local ya lo tenemos, es el terreno donde estuvo la casa de mi tía Grimanesa Tudela, chola, cerca de El Golf. Son catorce hectáreas regias que ahora están pura maleza pero espérate cuando veas la maqueta del proyecto de Borasino, te vas a morir. No hay biblioteca, por supuesto, ¿para qué si ahora todo está en la red? Además, pucha, ya pasó de moda la persecución por plagio porque la obra intelectual se independiza del autor y empieza a flotar en el aire para quien sepa usarla, enseñanzas de Bati que a su vez las ha aprendido con el impresentable de Acuña, cuyo apellido rima con Pezuña y en esta vida no hay casualidades. En lo que todavía no estamos de acuerdo es en el nombre.

Mariafé, que es medio huachafona porque estudió dos años de pedagogía y ya se cree madame Pestalozzi, quiere “algo de alto aspiracional”, y entre sus propuestas están, Matrices Peruanas, Chapa tu Carrera, Pragmatismo y Triunfo, Verdades Relativas y cosas así. El resto somos mucho más clásicos y pensamos en opciones como Harvard Perú, Oxford Perú, Cambridge Perú, o sea, mucho más sobrias y minimalistas, y además breves porque nuestras carreras lo serán también. En la malla curricular (a ver cómo te quedó el ojo), la carrera más larga es Medicina Humana, que te la soplas en dieciocho meses, ¿no ves que después aprendes más en la clínica de tu papi? Bueno, ahorita tenemos directorio, ya te cuento en enero. Regio, ¿no? Chau, Chau. (Rafo León)