Edición 2462: Jueves, 10 de Noviembre de 2016

Pucha, Otra Vez mi Primo Chupacirios

Ay, cholita, tú sabes que los parentescos no los elegimos pero eso sí, unas vez dados, pucha, hay que estar todos los de la misma sangre unidos como un puño. Bueno, me estoy refiriendo a un pariente obligado que tengo, cuyo abuelo es un Rey Tudela y su abuela una Rey Tudela, yo sé que tú me entiendes. De chicos teníamos cierto trato sobre todo cuando nuestra tía María Grimanesa Tudela Rey de Rey Tudela nos invitaba a su casa de Chaclacayo. La vieja era una chupacirios de terror, cholita, tenía capilla en el caserón y nos metía la mitad del día a cantar Oh buen Jesús y yo me quería morir, pero el primito Rafael cómo te explico que empezaba a levitar en esa parte que dice “oh buen Jesús, confieso avergonzado…” El pobre hacía ayunos de penitencia, no probaba ni un hot dog ni tampoco las tortas heladas que la tía nos ponía para la media tarde, aunque para serte sincera una vez lo ampayé escondido, zampándose una salchicha Jumbo bañada en mostaza, mayonesa y cátchup a la vez que con la mano libre se daba de chicotazos en la espalda, nunca entendí. Después con el tiempo perdimos relación, sobre todo desde el día en que, bruta yo, le conté que acababa de perder la virginidad con Pepe del Salto en un departamento de Ancón, y el muy tetudo se arrodilló y empezó a caminar así por el balcón con los ojos cerrados y golpeándose la cabeza con un centro de mesa de murano del tamaño de una piscina y yo no paraba de gritarle que no confundiera mi tesorito recién inaugurado con sus cucufaterías porque por ese camino se iba a caer al malecón, encima de alguna anconeta. Bueno, pero desde que los dos somos adultos y él se metió en política, pucha que lo he asesorado horrores de veces pero el muy teta frita siempre termina haciendo lo que le da la gana y por eso a la edad que tiene, cuando la verija hace rato le apesta a bolichera, pucha, está más desacreditado que ese chacal que tenemos de alcalde de Lima, no sé si me entiendes. Por eso no me llamó la atención que me pusiera un correo hace unas semanas pidiéndome con urgencia una reunión para conversar lo que él consideraba un asunto esencial en su vida. Insisto en eso de que “él consideraba”, porque si me preguntas en verdad qué es lo que sería un asunto esencial en su vida, sería que esos mismos apristas putañeros y burdeleros que lo han puesto en el BCR, amarrado y bien borracho lo lleven a Las Cucardas y lo suelten dentro del cuarto de la Sacaconejos, y ahí se resuelve todo. Pero bueno, me citó ni más ni menos que en la sacristía de la capilla del pajarón Cipriani, ahí por el colegio Santa Úrsula, y entre inciensos, estampitas, cirios e imágenes de todo el santoral, me contó que los apristas habían negociado con PPK para meterlo a él al directorio del BCR pero que se había llenado de dudas. ¿Qué dudas? Bueno, en primer lugar que está muy gordo y le daría vergüenza ocupar un cargo tan importante con una barriga de gestante de siete meses. Le di la razón pero también le di el teléfono de Vana Pedraglio para que ya pero ya empiece un programa de entrenamiento para adelgazar sachavacas. Luego, me decía que de economía él no sabe nada aunque remarcó que no le preocupaba demasiado porque ha sido ministro de algo que no recordaba y lo hizo regio a pesar que en un consejo de ministros Alan no sé qué cosa le preguntó y el otro simplemente pasó a voz alta lo que estaba pensando y se arrancó, “torre de marfil, ruega por nosotros. Arca de la alianza, ruega por nosotros. Puerta del cielo, ruega por nosotros…”, en fin, ya te imaginarás la que se armó. Bueno, mi consejo esta vez fue minimalista pero muy acertado: “Anda fornica primero, no te flageles demasiado y después, cholo, cancha y concha, como siempre hemos resuelto todo los Tudela”. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)

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