Edición 2458: Jueves, 13 de Octubre de 2016

Pucha… ¡Nalgas Peruanas!

Ay, cholita, qué depre te lo juro y a la vez qué alegría de que, pucha, la gente así, o sea, que no nació en el parador conmigo, tenga una resiliencia regia para superarse, pero qué espanto que tenga que pasar por situaciones como la que te voy a contar, aunque debo decirte que me siento feliz de ser la promotora de que una mujer que pudo haberse quedado de yanacona, y ahora está estudiando regio su turismo, pero qué quieres que haga, o sea, yo no tengo la culpa de que el Perú esté como está, ¿entendido? Regio. Bueno, tú ya sabes de más quién es la Jesikah’s Jesseniah’s, ¿cierto? Bueno, por si no lo sabes te hago un brevísimo time line sobre ella, ¿ya? O sea, no sé cómo se apellida, creo que nació por Ayacucho en la frontera con Puno y Ayabaca, ¿ya? Huérfana primero de madre, cómo te explico que estudió en una escuelita que era solo un techo y unos adobes en los que sentaban a los chicos y estupendo porque así aprendían en contacto directo con la naturaleza. Después el papá trabajaba en una minera y un día le cayó en la cabeza la pala de una retroexcavadora y quedó puré andino, atroz. Lo que sigue es fácil de deducir, la Jessy se vino a Lima donde su madrina (¿te has dado cuenta de que todos ellos tienen madrina? ¡Qué nervios!) Y ya pues, a través de la chica que trabaja donde Maridé de Romaña, que es súper y prima de ella, terminó en mi casa ganando como congresista, comiendo como congresista y hueveando como congresista. Pero ahí donde la ves, es de lo más emprendedora. El año pasado me vino con la novedad de que quería ir a la universidad y yo ya me la imaginaba con título de enfermera o de “docente”, como dicen ellos, lavando, planchando, limpiando, cocinando, barriendo, trapeando, lustrando, atendiendo el teléfono y el timbre en mi depa, tal como si se hubiera quedado con su quinto de media, que lo hizo con unas monjitas buenísima pero semi analfabetas allá en Ayacucho, hija, donde le enseñaron a escribir cajón con /g/, eso te da una muestra de la calidad de su educación. Pero no, la muy agentada me dijo que quería estudiar turismo, ¿tú te puedes imaginar? “¿Y para qué?”, le pregunté. ¿Sabes qué me contestó?: “ese es mi bisnes, señorita China, yo no me meto con su vida, usted no se meta con la mía”. Reina, yo te confieso que siempre les he tenido miedo a mis muchachas, ¿ya?, porque son como el mito de Inkarri y los demás nos jodimos, así de simple. Pero bueno, se matriculó en una universidad que se llama algo así como Sobacos Peruanos, Omoplatos Peruanos, Nalgas Peruanas, en fin. El otro día me notificó (porque ella no me pide, me notifica) que su promo me había elegido madrina y que tenía que ir a una ceremonia, aparte de hacer un donativo de quinientos dólares para que se vayan de viaje a Canta. Fui a la tal ceremonia y el rector era un musulungo de metro cuarenta con terno celeste, medias y corbata haciendo juego, y que me presentó ante la promo como “la fémina más perínclita del parnaso periodístico nacional y sub regional”. ¡La concha de la lora! Pero, bueno, ahí vi que el aula era peor que la del colegio de la Jessy en Ayacucho, y me enteré de que los profesores de turismo, con la coartada de que están haciendo trabajo de campo, pucha, nunca van a dictar, con sus sueldos de morondanga se van a lo que me imagino que es un recreo con juego de sapo que se llama Las Cucardas, y a los pobres estudiantes los dejan más ignorantes de como entraron. ¿Y quién es el owner de Clavículas Peruanas? Bueno, un tal Ramírez chola, que resulta tío del que dicen que es el noviete de la Wa Lock Wantan y que por eso quieren tirarse abajo a Jaime Saavedra, que es regio, chola, hazme caso. Horror, por eso el Perú está como está y tú te vistes como para el No Va. Regio, ¿no? Chau, chau. (Rafo León)