Edición 2589: Jueves, 9 de Mayo de 2019

El Artista del Año

Escribe: Patricia Salinas O. | Susan Ochoa estuvo a punto de renunciar a su participación por lluvia de críticas en las redes sociales.

Parece que muy pocos se acuerdan que El artista del año, es una variante de lo que comenzó allá en el 2008 como Bailando por un sueño, un formato que ya se había hecho en otros países (en Argentina lo condujo Marcelo Tinelli, por ejemplo) y que consistía en juntar a un famoso con alguien que deseaba cumplir su sueño para bailar semana tras semana hasta que una sola pareja resultara ganadora.

El primero en ganar fue Carlos Alcántara, quien aceptó participar con toda la trayectoria que ya tenía. Y conectó tanto con el público que su paso por la pista de baile fue vital para todo lo que vino después para él en su carrera.

No recuerdo a todas las figuras que han pasado por los diferentes formatos que ha hecho Gisela Valcárcel desde aquel tiempo, pero se me vienen a la memoria Marco Zunino, Mónica Sánchez, Anna Carina Copello, Maricielo Effio, Gisela Ponce de León, Jesús Neyra, Maricarmen Marín, Vanessa Terkes, Emilia Drago, Ismael La Rosa, en fin, hasta la mismísima Denisse Dibós, quien ahora es parte del jurado.

Decenas de artistas profesionales, con mucho talento y con gran trayectoria, que no tuvieron problema en ser parte de un concurso que los acercaría más a la gente.Cómo no acordarse, por ejemplo,  de Jean Paul Strauss, quien a pesar de que en el 2002 había ganado una Gaviota de Plata como mejor intérprete en el Festival de Viña del Mar, aquí en su país no lograba que toquen sus canciones en la radio o que le presten mucha atención en la televisión. En alguna entrevista me comentó que la experiencia de El show de los sueños y posteriormente en Los reyes del show (que además ganó) fue la más alucinante que había tenido en su carrera.

¿Por qué recuerdo ahora a todas estas figuras que pasaron y brillaron en estos programas? Porque apenas se supo que Susan Ochoa sería una de las participantes de esta temporada de El artista del año salieron los opinólogos de las redes sociales a decir que cómo era posible que, después de haber ganado dos gaviotas en Viña del Mar, se exponga de esa manera en un programa, que esa es una etapa que ya debe dejar atrás, que no se estaba dando su lugar porque venía de ganar un festival internacional y ya estaba para otras cosas grandes, etc.

¿Para qué cosas grandes? ¿Qué otros espacios hay en la televisión donde los nuevos artistas puedan mostrar su arte? ¿Cuántas oportunidades tienen de hacerlo? ¿Cuánta gente no conoce a Susan Ochoa y cuántos solo conocen una de sus facetas? ¿Quieren que se quede en su casa sacando brillo a sus gaviotas? ¿Es así como creen que crecerá en su carrera? Viña del Mar ya pasó, ya fue y la vida continúa. No se puede quedar con el título de la ganadora de dos gaviotas para siempre. Un artista necesita exposición.

Lo peor de todo es que tanta crítica afectó a Susan, que llegó a dudar de si debería o no quedarse en el programa o renunciar, porque pensó que por trabajar (porque, vamos, es un trabajo), podía perder el cariño de muchos de sus seguidores. Felizmente ha decidido seguir adelante y en su participación en la segunda gala sorprendió a todos con su interpretación de “El anillo”, con baile sexy al mejor estilo de JLO.

De eso se trata ¿no? de arriesgar, de aceptar nuevos retos, de demostrar que, además de ser una súper intérprete, también puede bailar y actuar. El artista del año no es un reality de aficionados como los otros programas en los que ha participado y que ya son parte de su pasado. Aquí compite con profesionales como Sandra Muente, Néstor Villanueva o Kate Candela. Hay otros más figurettis que talentosos, es verdad, pero es parte del juego y dependerá del público que lleguen a la final los que deben llegar. Simple.