Edición 2584: Jueves, 4 de Abril de 2019

Violencia Mediática

Escribe: Patricia Salinas O. | La salida de Josefina Townsend de RPP originó un injusto cargamontón contra Patricia del Río.

Muchas veces para crear un héroe (en esta caso una heroína), se corre el riesgo de insultar, menospreciar y difamar a otras personas para crear un villano. Muchos de los que han querido colocar a Josefina Townsend en el papel de mártir de la libertad de prensa se han ensañado con todo el plantel de RPP, especialmente con Patricia del Río y Fernando Carvallo, quienes compartieron por dos meses la conducción de Ampliación de Noticias, a donde llegó para reemplazar justamente a Patricia durante sus vacaciones.

Muchas de las personas (varios periodistas, entre ellas) que protestaron porque pretendían  mandar a Josefina “a leer noticias”, como si eso fuera una humillación, al parecer ignoran que ella fue contratada justamente para eso, para leer noticias en La rotativa del aire, programa al que le ofrecieron volver. Pocos saben también que fue Patricia quien  propuso que se quedara en Ampliación, porque durante sus vacaciones la escuchó y le pareció interesante su estilo, lo cual obviamente desvirtúa por completo la versión de que fue ella quien pidió su cabeza.

Lo que sí es verdad es que para casi todo el equipo de Ampliación de Noticias había comenzado a ser muy complicado trabajar con Josefina. Cada día era peor, se notaba en la pantalla y se notaba incluso tan solo escuchándolos en la radio, cuando Josefina acaparaba el micrófono y no dejaba preguntar a sus compañeros. Es cierto que sus preguntas eran acuciosas, a veces agresivas y bacán para un espacio de entrevistas de un solo conductor (que era una de las opciones que le ofrecieron), pero no para un panel donde tiene que haber un mínimo de respeto por sus compañeros. Quien no se dio cuenta de eso, es que no seguía el programa y prefiere creer en conspiraciones políticas.

La verdad es un tanto más simple. El día que tuvieron como invitado a Salvador del Solar, en su primera entrevista a un medio como Primer Ministro, Patricia del Río y Fernando Carvallo apenas si pudieron hacer un par de preguntas cada uno, el resto del tiempo Josefina lo ametrallaba con una pregunta tras otra. Y ejemplos como ese hay muchos. Incluso en el comentado incidente en el que Patricia deja caer una hoja y golpea la mesa durante la entrevista a la congresista Milagros Salazar, nadie menciona que el motivo de esa reacción fue que Josefina llevó la entrevista a un tema tan personal y frívolo como un like que la congresista Bartra dio a un tweet de una persona que la llamó cretina. Patricia, cuando pudo hablar, comentó “si fuéramos a coleccionar la barbaridades que nos dicen en las redes podríamos hacer un diccionario de todos los insultos variados que nos han dado y que obviamente no son aceptables en ningún sentido”. Townsend volvió a interrumpir “¿Congresistas que han insultado en las redes?” y Del Río respondió “Por supuesto, Josefina, por supuesto”.

Era evidente que la situación se estaba tornando inmanejable y lo confirmó Patricia del Río con un post que publicó el martes en su cuenta de Facebook (y que, hablando de objetividad, casi ningún medio rebotó) en el que confesó: “Las cosas no resultaron como hubiéramos querido. No había nada de malo con su acuciosidad o sus preguntas incisivas. El problema eran las formas que no se ajustaban a la dinámica de un panel. La verdad, esto no lo voy a edulcorar, me fue difícil y estresante trabajar con ella (…) la relación entre Josefina y el resto del equipo (no solo conmigo) no fluía. RPP decidió evitar más conflictos y ofrecerle a JT varias opciones en lugar de ADN.”

Claro que se extrañará a Josefina Townsend, pero su salida  no convierte a Patricia del Río en una villana, ni tendría por qué  haber provocado tremenda campaña cargada de violencia contra ella. No se trataba de una competencia entre la capitana de los leones y la de las cobras. Mucho reality parece haber nublado la mente de algunos colegas. Una lástima.