Edición 2581: Jueves, 14 de Marzo de 2019

Qué Bonita “Familia”

Un lío familiar entre Melissa Loza y su pareja con sus respectivas familias se convirtió en el pretexto para que se desate una guerra entre Magaly Medina y Milagros Leiva, dentro de ATV, el canal cuyo eslogan es “Somos familia”.

Ambas figuras utilizaron la pantalla para agredirse mutuamente, diciéndose de todo, justo en los días previos al Día Internacional de la Mujer. Mientras Magaly, más relajada hay que decirlo, desautorizaba a Leiva, diciéndole mentirosa y atorrante, la conductora del noticiero matutino, mucho más intensa, la acusaba de haber impedido que Nicola Porcella vaya a su programa. También dijo que, para ir a su programa, Magaly había pedido que le pasen, previamente, el cuestionario de la entrevista.

Las agresiones iban subiendo de tono al extremo de que muchos pensaron que era algo armado para aumentar el rating de ambos programas. Leiva reveló que los directivos del canal le habían pedido que pare el enfrentamiento y quiso poner punto final con esta frase: “Usted sea esclava de sus palabras, yo soy absoluta dueña de mis silencios y a veces los silencios son más estruendosos que los escupitajos. Usted ha dicho que es una fiera, las fieras tienen veterinarios y los veterinarios medican bien a las fieras, por si acaso. Y por respeto a este canal en el que trabajo, a la audiencia y a los directivos de este canal... voy a quedarme callada”.

Bueno, si decirle a Magaly que vaya al veterinario para que la medique era quedarse callada, ya nos imaginamos lo que vendría después. Así que los directivos de ATV no tuvieron otra opción que suspenderlas por un día, esperando que se calmaran. Medina dejó de salir el jueves 7 y cuando volvió el 8 pidió disculpas diciendo que el canal le da su pantalla para entretener y no para lavar los trapos sucios, porque esos siempre se deben lavar en casa.

Con Milagros Leiva la cosa fue diferente. Ella no quería aceptar la suspensión, hubo gritos y llantos (para no perder la costumbre) y hasta se filtró que había presentado su carta de renuncia irrevocable que después revocó, así es que el lunes no solamente volvió a salir al aire, sino que insistió en el caso, y tuvo como invitados a Melissa Loza y a su novio Juan Diego Álvarez, que ya estaba libre.

No contaba, sin embargo, con que su defendido la confunda y en un momento le dijera “señora Magaly”, mientras ella se apuraba en responder: “Yo no soy Magaly, soy Milagros” y su interlocutor remató con un “Disculpe por ofenderla, señora Milagros”.

En la noche, Magaly tenía a la otra parte respondiendo, porque la telenovela sigue, razón por la cual hay quienes todavía piensan que estas broncas mediáticas siempre son armadas y que no sería nada raro que en cualquier momento aparezca una entrevistando a la otra “limando asperezas”. Todo se puede en televisión, pero al margen de todo este lío ¿Es posible que en pleno siglo XXI, una “periodista” interrogue a su invitado sobre su opción sexual como si ser gay fuera un delito?

“Pedro Barandiarán ha dicho cosas bastante tenebrosas (sic). Ha dicho que ha sido tu amante, que ha estado contigo  y con tu hermano, que el amor es así (…) usted señor ¿es homosexual, bisexual?, disculpe, pero se lo tengo que preguntar”, pregunta Leiva, como si eso fuera relevante y el muchacho niega la “acusación” como si se tratara de un delito.

La televisión  no se puede reforzar, a estas alturas, con prejuicios de esa clase. Un noticiero no puede ser tan sensacionalista y dejar que la conductora entreviste a alguien escarbando en su vida privada con ese tufillo homofóbico y trasnochado. Aprovechen directivos de ATV, pongan orden en la casa, no importa que ya se haya hecho evidente que no son familia, que ese fue el peor eslogan que eligieron, pero vamos ¡ya basta de estupideces!