Edición 2555: Jueves, 6 de Septiembre de 2018

En Retroceso

Escribe: Patricia Salinas O. | Cuando creemos que ya se han superado prejuicios y estereotipos absurdos en la televisión peruana, aparece un desubicado con un “consejo” que da vergüenza ajena.

Hace unos días murió Aretha Franklin, una de las voces más extraordinarias de todas las épocas, la reina del soul, la mujer que cantó, luchó y gritó por los que menos tenían, la artista que se ganó el respeto de políticos, activistas y del mundo entero. Jamás a nadie se le ocurrió decir: “Aretha, si quieres ser cantante tienes que bajar de peso”, porque es una frase tan estúpida que hasta da vergüenza imaginarla. Aretha Franklin dejó huella, por lo que era, no por cómo lucía, como pasa no solamente con artistas, sino con todas las personas que son consecuentes con lo que hacen.

Por eso resultó tan ridículo escuchar a Santi Lesmes, un panelista de programas de chismes que había sido invitado como una suerte de supra jurado (ya que corregía otorgando un punto más o un punto menos al puntaje del jurado habitual) al programa El artista del año, en el que luego de la participación de la excandidata a Miss Perú, Mirella Paz, le lanzó el siguiente consejo:

“Te pueden encantar tus rollitos, Mirella. Puedes ser súper feliz contigo; pero si vas a dedicarte a la música, los sentimientos, el gran corazón, no salen en la foto. Hoy ya nadie vende discos, se vende la imagen. Yo creo que tú te podrías convertir en la Beyoncé latinoamericana, pero creo que de verdad deberías bajar de peso y cuidar tu imagen”.

Sandeces como esa, solo se pueden escuchar en la televisión peruana. Jamás en ningún reality tipo American Idol o America’s got talent alguien se atrevería a decir algo así. Tampoco aquí en programas que buscan talentos como La Voz, Yo soy o Los 4 finalistas, nunca un jurado ha insinuado siquiera algo que tenga que ver con el físico de los participantes como una condición para el éxito de su carrera.

El comentario discriminatorio estuvo a punto de pasar desapercibido, sino hubiera sido por la reacción del jurado, Lucho Cáceres, quien indignado, interrumpió, para manifestar su molestia por lo dicho: “Lo que acabo de escuchar linda con una aberración. Me parece un sinsentido. Tener una estética para desarrollar una carrera profesional me parece de lo más absurdo, promover eso linda con lo aberrante. Para mí el único motivo por el que uno debería mantener un peso es por salud, nada más”, afirmó el actor ante un largo aplauso del público.

Lo curioso es que ninguna de las mujeres que integran el jurado dijo una sola palabra y perdieron la oportunidad de dejar sentada una posición al respecto. Admitir un comentario como ese, es aceptar que la imagen es más importante que la capacidad (en cualquier trabajo). Si aún hay algún resquicio de ese tipo de prejuicios, lo que toca es combatirlos en lugar de reforzarlos.

Gisela cerró el tema diciendo que lo que se busca ahora es acabar con esos estereotipos. “Aquí nos paramos personas reales y si no te agradan qué pena, pero seguiremos siendo las mujeres que somos”. 

Por supuesto, el tema rebotó en las redes. No hemos avanzado tanto como quisiéramos como sociedad, pero toda la gente pensante sabe que lo dicho por ese personaje, que lo único que busca es generar escándalo, es algo que no solo va más allá de la estupidez, sino que linda con la ilegalidad porque, por si acaso, la discriminación es un delito. Sin embargo no sorprende que lo haya dicho él (las cosas se toman como de quien vienen), lo que realmente preocupa es que la televisión peruana le dé vitrina a ese tipo de gente que es capaz de tirarse abajo años de lucha por cambiar las cosas.

Los medios de comunicación también tienen la responsabilidad de cuidar qué tipo de mensajes emiten. Porque lo cierto es que no, no debería importar si alguien es gordo o flaco, si alguien es alto o pequeño, si alguien es negro o blanco. Lo que realmente se tendría que tomar en cuenta es si alguien tiene cerebro o no. Y si así fuera, no existirían Santis Lesmes en la televisión.

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