Edición 2554: Miércoles, 29 de Agosto de 2018

RBC Ataca de Nuevo

Escribe: Patricia Salinas O. | A un mes de las elecciones municipales, Ricardo Belmont (sin ninguna propuesta), se convirtió de repente, en el candidato del que más se habla.

Ricardo Belmont nos saca pica, como siempre. Después de la entrevista con Milagros Leiva, quien le dedicó una hora y media de su noticiero matutino, grabó un mensaje y lo difundió a través de sus redes sociales, diciendo que la periodista le hizo un tremendo favor, porque antes de esa extensa conversación, no existía, nadie lo mencionaba, ni siquiera figuraba su nombre en las noticias de la firma del pacto ético de los candidatos a la alcaldía de Lima “Y ahora todos me llaman, todos quieren una entrevista, todos hablan de mi”.

Sí pues, tiene razón. No solo eso. Después de la entrevista que además se viralizó porque la compartían por todas partes, Belmont, con 73 años, con un discurso retrógrado y trasnochado, enarbolando las banderas de las peores taras que una sociedad puede tener, como el machismo, la xenofobia, la homofobia y, sobre todo la ausencia total de empatía (¿eso se diagnostica como psicopatía, no?), de pronto se convierte en una suerte de outsider, aunque no sea nuevo en política y eso, en un momento como el que vivimos, es muy, pero muy peligroso.

Aunque en la última encuesta de GfK, publicada esta semana sobre la intención de voto para elecciones municipales haya bajado de 7.8 % a 5.6%, esto no significa nada, porque no solo se mantiene en el segundo lugar, sino que todos han bajado. Lo único que ha aumentado es la cantidad de gente que no votaría por ningún candidato (30.8%) o los que no saben por quién hacerlo (22.8%). Es decir, a más del 50% de los electores le importa muy poco las elecciones municipales.

En un escenario como ese, cualquier cosa puede pasar, sobre todo,  si de un momento a otro, del único candidato es de él, no solo en noticieros y programas periodísticos, sino también programas cómicos, donde lo imitan repitiendo su discurso (no es necesario ni siquiera modificarlo, porque realmente parece un guion humorístico). El problema es que no todos entienden el humor y ya sabemos que en tiempos de campaña, los candidatos hacen cualquier cosa por un minuto en televisión. No se equivoca Belmont cuando dice que los 90 minutos de entrevista con Leiva fue el mejor regalo de cumpleaños que le hicieron, pues de ahí en adelante se convirtió, por lo menos, en el candidato del que más se habla.

“Donde canta el gallo y pisa bien, la gallina se alegra”, alardea y se dirige a sus seguidores a quienes llama espartanos, asegurando que él como Leónidas en la batalla de las Termópilas, se enfrentará sin ningún miedo a todos. Ah, porque habla de cargamontón, de guerra sucia, de psicosocial, de prensa mermelera, de mafia y de traición.

Si bien ya no tiene RBC Televisión donde hablaba cada vez que quería, decía las barbaridades que le daba la gana y debatía solo con sus ayayeros (muchos de los cuales ahora salen a protestar porque los dejó impagos después de que sus propios hijos le quitaran el canal), se las ha ingeniado para hacer su programa diario todos los días a través de Facebook, en el que habla y habla, pero no da una sola propuesta (el otro día en un mercado una señora le reclamó eso y le exigió alguna propuesta y él, con esa actitud del típico viejo verde, le respondió sin un ápice de vergüenza: “Ahorita la única propuesta que tengo es darte un beso”.

Pero no olvidemos que Belmont sabe manejar los medios, que es un encantador de serpientes, que hace 32 años convenció a 110  mil peruanos para reunir dos millones de dólares y comprar “el canal del pueblo” con el cuento del accionariado difundido. Mucha gente invirtió allí los ahorros de toda su vida y los perdió. Pero ahora él no quiere que le recuerden esa “anécdota” y ha amenazado con demandar a todos los periodistas que hablen de temas ya “judicializados”.  

Falta un mes para elegir al próximo alcalde de Lima y solo se me ocurre decir a quienes manejan los canales de televisión ¡cuidado! Puede ser muy divertido imitarlo como el hermanón, pero eso no es otra cosa que propaganda gratis.

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