Edición 2552: Jueves, 16 de Agosto de 2018

De batallas y Versus

Escribe: Patricia Salinas O. | Los actuales talentos nacionales se enfrentan cada semana en “Los 4 finalistas” y “El artista del año”.

Hay quienes creen que los realities de talentos son el camino fácil de un artista para darse a conocer. Yo siempre he pensado que hay que tener un carácter muy especial para participar en uno. No solo se trata de salir a un escenario y enfrentar al público, sino de pararse allí para ser evaluado por un jurado que, eventualmente, puede ser muy duro y, por si eso fuera poco, asumir que hay la posibilidad de ser sentenciado una y otra vez y, cuando la sentencia llegue, aceptarla con una sonrisa agradecida.

Hay de los que buscan nuevos talentos, como “Yo soy” “La Voz” y actualmente “Los 4 finalistas” y también de los que tienen como participantes a gente ya consagrada como “El artista del año”, en el que cantantes o actores aceptan el reto de salir de su zona de confort para  hacer difíciles coreografías y hasta caracterizaciones, con la idea de demostrar que son artistas completos.

Este fin de semana es la final de la segunda temporada de “Los 4 finalistas” y los que están sentados en las cuatro sillas, se tendrán que enfrentar con aquellos que vinieron por la revancha y demostraron que ya, desde hace rato, son estrellas: Jeremy Gómez, José Gaona Ray BG y Carmen Castro darán batalla a Marcela Navarro, Cristian Bejarano, el dúo Jimena y Raquel, y Ricky Santos (no en ese orden, por supuesto).

Si ya el domingo fue duro ver que quedaban en el camino de la revancha buenísimos intérpretes, ya podemos imaginar lo que será esta final. Algunos de los concursantes ya ofrecen conciertos y hasta tienen discos grabados, aún así el premio para el ganador es un contrato con Universal Music, lo que nos indica que muchos ya están para otras ligas y que sería ideal que la productora “Rayo en la botella” armara un programa de galas con todos estos artistas que han salido de sus concursos y que ya no merecen seguir siendo “evaluados” una y otra vez. Es decir, un programa en los que simplemente canten y presenten sus nuevos temas, sin necesidad de concursar.

En “El artista del año”, el premio es una camioneta (en realidad aquí el premio es lo de menos) y, como ya dije antes, se trata de artistas que ya tienen una trayectoria, pero asumen retos nuevos ¿Es más fácil para ellos? Yo creo que no,  que es mucho más difícil. Dejar el ego a un lado, bajar otra vez al llano y aunque tengan un público ganado, incursionar en cosas en las que no son expertos es un verdadero riesgo.

Hay una secuencia, por ejemplo, que se llama el versus, en la que se enfrentan dos concursantes por dos puntos extra que les dará el jurado, pero además sus compañeros apuestan por uno de ellos, en señal de confianza y si lo hacen a ganador, también se llevan dos puntos extra. Suena divertido, pero puede llegar a ser traumático, como en la edición del último sábado en la que se enfrentaban Shantall (quien ha sido coach de voz en varios concursos, incluyendo este) y Daniela Darcourt, la revelación del momento.

Felizmente a cada una le pusieron un refuerzo: Jonathan Rojas y John Kelvin respectivamente. Y digo felizmente porque en el momento de mostrar su confianza poniéndose detrás de cada una, todos se fueron donde Daniela a excepción de Fresialinda, que fue la última en hacer la elección y que, al parecer, por pena, respaldó a Shantall, a quien esta vez tampoco respaldó el jurado, pero que además fue mandada a sentencia por sus propios compañeros (cuestión de estrategia, se entiende) y corre el riesgo de ser eliminada este sábado justo por Fresialinda (a quien el público ya ha salvado varias veces).

¿Ese es el camino fácil? Lo dudo, francamente. Pero esas son las reglas de los realities y esos son los únicos espacios de los artistas en la televisión peruana para mostrar su talento. Así que mientras sigamos en la era reality, nuestros artistas tendrán que seguir batallando, literalmente, por un lugar en la escena musical.

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