Edición 2550: Jueves, 2 de Agosto de 2018

Lo legal y lo ético

Escribe: Patricia Salinas O. | No todo lo que no es ilegal es ético. Vivir dentro de la ley no te hace, necesariamente, una buena persona.

Desde que salió el primer audio del juez Hinostroza preguntando a su interlocutor si quería que rebaje la pena o que libere al violador de una niña, todos los días escuchamos cosas que dan vergüenza ajena. Desde “negociaciones” tan graves como esa, hasta algunas francamente ridículas, como pedir “una rebajita, hermanito en el precio de mi parrillada” o “cómo hacemos para ver que me den los tickets para ver el fútbol”.

Sin embargo, resulta que nada de lo que escuchamos configura delito. Estos leguleyos que están en el Poder Judicial saben perfectamente cómo escabullirse por los vacíos legales para ir a la cárcel y declaran cínicamente “Eso no es ilegal, eso no es delito” y listo, se van a dormir tranquilos.

Si pues, a Al Capone tampoco le encontraban ningún delito cuando cientos de indicios lo señalaban como criminal hasta que cayó, tontamente, por un tema de evasión de impuestos. Pero acá estamos hablando de miembros del Consejo Nacional de la Magistratura, ¡de jueces supremos!, de personas que no tendrían que estar cuidándose si están en el límite de lo legal, porque sobre los estándares legales, tendrían que estar sus propios estándares morales y éticos, que evidentemente son pequeñísimos.

El domingo, cuando Hinostroza llamó a “Cuarto Poder” para quejarse del cargamontón que le hacían y repetía una y otra vez que no había ningún delito en ningún audio, Sol Carreño, casi desesperada le preguntó “Ok, seguramente no hay delito, pero ¿me podría responder si reconoce que algo de lo que ha hecho está mal?” Hinostroza, muy suelto de huesos, contestó que no, como Oviedo que, al parecer, ha repartido entradas a los partidos de Perú en Rusia a diestra y siniestra entre sus “amigos” del Poder Judicial, y también responde que no, que no ha hecho nada malo y que no tiene por qué renunciar al cargo de Presidente de la FPF.

Así es la cosa, los audios no bastan. Si se liberó a un violador pero no hay la prueba de que se pagó por esa liberación, no pasa nada. Si ninguno de los involucrados en los almuercitos donde se resolvían sentencias judiciales se acoge a la colaboración eficaz y los echa a todos, ellos seguirán diciendo que no hay nada ilegal, aunque sigamos escuchando sus conversaciones que los pintan de cuerpo entero.
Lo legal y lo ético. Esa es la clave de todo y ojalá que ahora que es tan evidente que hay diferencia, muchos se den cuenta (si es que de verdad no se hubieran dado cuenta) de que no están actuando con ética en muchos casos. Por ejemplo, ¿es ético que los periodistas viajen “invitados” por una marca a eventos en los que ni siquiera harán una cobertura? ¿Es ético que los periodistas/conductores de programas hagan “activaciones” para los productos auspiciadores? ¿Es ético que los periodistas hagan publicidad de productos? Desde hace años, yo dedico columnas y columnas a ese tema y, muchas veces, la verdad,  me he sentido sola e incomprendida y me he llegado a preguntar si no seré una extremista.

Pero hace unos días César Hildebrandt, quien evidentemente jamás interrumpiría un programa suyo para hacer una activación (quizás por eso no está en televisión), lo dijo totalmente claro en una entrevista y escuchándolo, me sentí acompañada: “El periodismo, aparte de ser un negocio es una misión y lo que están haciendo en Estados Unidos los periodistas es rebelarse, se están rebelando y le están diciendo a los patrones y a los dueños ¡basta! Tenemos que volver a nuestros ancestros, a nuestras raíces, a nuestro deber de informar. Dejen de presionar. Los gerentes comerciales se han convertido en gerentes de noticias en muchos sentidos y en muchos lugares. Hay un peso enorme de la publicidad, tanto así que ahora los periodistas dicen publicidad, parlotean publicidad, chamullan publicidad”.

No, claro que no es un delito que los periodistas hagan publicidad, pero vamos, entiendan de una vez que ético no es.

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