Edición 2537: Jueves, 3 de Mayo de 2018

Tocando Fondo

Escribe: Patricia Salinas O. | Todos los días somos testigos de algún desliz de reporteros o conductores, ¿el periodismo peruano está en crisis?

De repente la noticia ya no es la noticia, sino lo que hacen los periodistas para conseguir la noticia. En solo una semana la prensa peruana ha protagonizado tal cantidad de momentos vergonzosos que da la impresión de que estamos tocando fondo. No hay límites, no hay sensibilidad, no hay empatía y creo que esa es la palabra clave.

Milagros Leiva invita a Daniela Pflucker para que dé su versión de los hechos tras la acusación que lanzó el candidato Malcom Durand contra ella y su madre, Patricia Seminario, pero cuando tuvo a la actriz frente a ella la interrogó como si fuera un fiscal no solo sobre lo que habría pasado con Guillermo Castañeda, sino haciéndole preguntas que no tenían nada que ver como: ¿Es verdad que los hermanos de tu madre han tenido problemas con el narcotráfico y han estado purgando prisión?¿Tu madre ha tenido problemas con la Policía? ¿Tu mamá nunca estuvo en prisión? ¿Dónde está tu padre? ¿Tu mamá en qué trabaja?¿Es verdad que no paga la renta hace tres años? Como es de imaginarse este interrogatorio terminó por quebrar a su entrevistada, quien terminó rompiendo en llanto, que suponemos era lo que intentaba conseguir desde el comienzo.

Hace unas semanas escribí sobre el caso Pflucker-Castañeda en esta columna, comentando que toda historia tiene dos lados y que había que escuchar las dos versiones con la misma objetividad, pero jamás se me ocurriría someter a Daniela o a cualquier otra posible víctima de abuso a semejante humillación. Esto va más allá de las clásicas preguntas machistas ¿Cómo estabas vestida? ¿Habías bebido? ¿Le coqueteaste?, etc. Las preguntas de Leiva tienen como único objetivo desacreditarla totalmente, incluso por problemas legales de  algún pariente, así como los reportajes que dos semanas seguidas ha lanzado “Día D” con extraños testimonios en contra de la actriz. Y a estas alturas, la verdad, ya parece algo orquestado.

Y si en el caso de Daniela hay lo que se podría llamar dos bandos, hay otro caso que sí logró la indignación de todos los peruanos cuando se supo que el feminicida Carlos Javier Hualpa entró a un bus, bañó en gasolina a Eyvi Ágreda y le prendió fuego provocándole un daño irreparable. Aún así, aún ante una tragedia de esta magnitud, a solo dos días de ocurrido el hecho, los conductores del programa Wake app de Studio 92, preguntaban a sus oyentes: ¿A quién quisieran quemar? La reacción de la gente en las redes sociales fue inmediata. La emisora sacó un comunicado pidiendo disculpas y explicando que se trata de un bloque del programa: “Lamentablemente la secuencia de hoy utilizó una frase que ha sido dicha en ocasiones previas, pero que pronunciada en el contexto actual se ha vinculado al hecho que conmueve al país. Los conductores y el equipo del programa jamás han pretendido usar la frase con la intención de conectarla al hecho”, dice parte del texto, pero no hay forma de no conectarla cuando un país entero está indignado por lo que le pasó a Eyvi. De verdad, no es solo una cuestión de “timing”, como han mencionado, es una cuestión de sentido común.

Y para cerrar esta cadena de deslices, por decirlo de alguna manera, de la prensa peruana, la noche del lunes un grupo de reporteros, sin el más mínimo conocimiento de que estaban cometiendo un delito, invadió la cochera de la casa de los Humala, cuando la puerta se abrió para que entrara el auto en el que llegaba Nadine Heredia que acababa de dejar el penal de Chorrillos. La escena fue tan vergonzosa que algunos medios cortaron la transmisión, aunque mantenían allí a sus reporteros.

Basta ya de ese periodismo irresponsable. Es doloroso leer y escuchar que se refieran a los periodistas como buitres carroñeros. Es hora de parar. Un micrófono no es un arma, no lo usen como tal.    

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