Edición 2535: Jueves, 19 de Abril de 2018

Volver a Las Raíces

Escribe: Patricias Salinas O. | Carlos Montero, uno de los rostros más conocidos de CNN en español, estuvo en el Perú y habló sobre el periodismo de hoy.

La calidad de la noticia se ha perdido por culpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia. A veces se olvida que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que mejor se da”, decía Gabriel García Márquez cuando todavía no existían las redes sociales, ni este afán desmedido de ser el primero en decir cualquier cosa. Hoy, el periodista argentino Carlos Montero, uno de los conductores más conocidos de CNN en español, agrega: “Ahora que vivimos en un mundo bombardeado por una enorme cantidad de datos, el periodismo serio –antes de dar primero la información– se debe preocupar por entregar la mejor versión de los hechos, una nota confiable donde la noticia sea la única estrella”.

Montero, que estuvo en Lima durante la Cumbre de las Américas,  aseguró que hoy el periodismo debe tomar un camino distinto porque es imposible competir con la inmediatez de las redes sociales. Contó que durante muchos años, para la CNN, donde trabajó por 20 años (hasta fines del año pasado), su objetivo fue lograr ser los primeros, algo que ya es posible, por más esfuerzos que se hagan. “Lo que tenemos que hacer es justamente explicar que la información que sale de nuestra fuente ha pasado un proceso serio y se puede confiar en ella, que es una noticia veraz, un hecho y no una fake news, término que está muy de moda”, explicó en una entrevista para la Agencia Andina.

Hubiera sido buenísimo escucharlo en programas periodísticos o noticieros nacionales, pero quizás no querían lecciones de buen periodismo, no querían escuchar aquello de la noticia debe ser la estrella y no los periodistas, cuando la mayoría de reporteros (ni siquiera hablo de periodistas ancla), lo primero que aprenden a hacer es ponerse en un primerísimo primer plano, no sólo para el presentar la noticia, sino durante tooooodo su informe.

Hay un reportero, por ejemplo, que suele hacer su reportaje hablándole a su camarógrafo que lo sigue como él si fuese el protagonista de la historia. Va narrando todo lo que hace, como si fuera radio, como si no estuviéramos viendo cada acción y, por alguna razón, cree que a la gente le importa cada sensación que experimenta.

Por algún motivo, la mayoría de reporteros, piensa que a los televidentes les interesa verlos correr o perseguir a alguien, marcar números telefónicos (incluso cuando no les responden), tocar timbres (sobre todo cuando no quieren abrirles), en lugar de ir de frente al grano. Otros se amontonan con sus micrófonos intentando acorralar a alguien, especialmente cuando saben que no va a declarar. Entonces la pregunta es ¿para qué lo hacen? ¿cuál es la noticia en ese caso? ¿Que no habló?

Montero contó que cuando Ted Turner comenzó con su idea de canales de noticia, pensaba que su modelo de televisora debía romper con el molde donde los periodistas eran grandes figuras, con un estatus de artistas. “A mí no me interesa eso. Acá no vamos a tener figuras famosas, la estrella es la noticia”, habría dicho el magnate de las comunicaciones. CNN siempre trabajó con esa filosofía. Nada de figuretismo. La noticia y punto.

Y por supuesto, Montero se refirió también al innegable matiz de espectáculo que muchos medios de comunicación exhiben en sus coberturas, convirtiendo la noticia en un show mediático. “Eso es contaminar la noticia”, afirmó el periodista y esa es la palabra precisa. Hay demasiada contaminación en el periodismo de hoy. Volvamos a las raíces, a las preguntas básicas : qué,  quién, cuándo, dónde y por qué. Con esos datos bien confirmados es suficiente.

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