Edición 2531: Miércoles, 21 de Marzo de 2018

Lima Bizarra

Escribe: Patricia Salinas O. | El viernes pasado nuestra capital se convirtió, por un día, en una suerte de virreinato.

El mismo día que PPK recibía a la Comisión Lava Jato en Palacio de Gobierno, muy cerquita de allí, en la Basílica de San Pedro, las cámaras de varios canales de televisión pugnaban por una buena toma, pero no de los miembros de la comisión, sino de la llamada “boda real”. De repente todos los noticieros y algunos programas de entretenimiento se enfocaron totalmente en este evento que no solo nos hizo retroceder en el tiempo para convertirnos, otra vez, en una suerte de virreinato, sino que a nadie ya parecía importarle las revelaciones de Barata sobre cómo había repartido dinero a casi toda la clase política peruana.

Ese día (y varios días después) los nombres que abrían todos los noticieros y programas periodísticos eran el de Alessandra de Osma y Christian de Hannover, nombres que la mayoría nunca había escuchado antes, a excepción de los fanáticos de las secciones de sociales de revistas como Hola!, la cual los tiene desde años como caseritos porque el novio ostenta el título de príncipe, pese a que su país, Alemania, es una república como la nuestra, en la que los títulos nobiliarios solo sirven para los créditos en las páginas que hablan del jet set.

Y allí estaban pues, los fotógrafos de Hola! y de otros medios similares, en medio del caótico centro histórico de Lima, tratando de encuadrar sus tomas de manera que no aparezca el heladero y los tachos de basura que salían en todas las tomas de la tele. Allí estaban el príncipe, la princesa, sus amigos de la realeza y unos cuantos curiosos que se acababan de enterar de que en nuestra ciudad se estaba realizando una boda real . Y ahí estaban también, por supuesto, los canales de televisión que hasta hicieron microondas para cubrir el evento como si fuera de gran interés público.

Panamericana y Canal N se engancharon solo un rato, pero fue el programa “En boca de todos” de América Televisión, el que dio mayor cobertura. Mientras mostraban imágenes ‘exclusivas’, los conductores Maju Mantilla, Tula Rodríguez, Carloncho y Ricardo Rondón comentaban detalles de la ropa de los invitados, de los peinados, etc. y no faltó la famosa pregunta ¿Y en la recepción comerán ceviche, servirán causita, habrá pisco?

Pero la parte divertida vino después. Por esas casualidades de la vida, en el set estaban como invitadas Ruth Karina, Ada Chura y Rossy War, que parecían igual de sorprendidas que muchos televidentes de ver tanto despliegue y la emoción con la que los conductores hablaban del evento. Entonces aparece en las pantallas la modelo Kate Moss, una de las invitadas que sin ser noble era la que más llamaba la atención y Maju comenzó a gritar “Allí está Kate Moss, la tenemos allí en pantalla, es ella…”, mientras las tres cantantes de cumbia se comenzaron a reír y comentaron, sin pelos en la lengua, que a la top model le hacía falta una planchadita en el cabello, ya que parecía recién salida de la ducha.

Los conductores se incomodaron como si fueran los representantes de la modelo “Kate Moss es Kate Moss y puede aparecer como quiera”, dijo uno de ellos, pero ninguna de las tres cantantes se amilanó y con ese humor y frescura que sólo tienen las charapas agregaron en tono de burla “Ay, pero ¿no es una boda real?”.

Fue lo más gracioso de todo lo que se escuchó sobre el tema. La lista de nobles invitados, la verdad no le interesaba a nadie, ni aquí, ni en Alemania ni en ninguna parte. De cualquier manera, no deja de ser conmovedor, que en estos tiempos, todavía haya gente que se crea esos cuentos de la ‘realeza’, que hable de aristocracia peruana o que se emocione ante un príncipe, aunque no tenga reino ni principado, aunque esté en el puesto 452 de sucesión al trono británico. Es decir, Christian de Hannover tiene más o menos la misma posibilidad de llegar a ser rey de Inglaterra que ‘Melcochita’ ¿O no han visto “Game of Thrones”?  

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