Edición 2524: Lunes, 1 de Enero de 2018

¡Cónchale, Vale!

Escribe: Patricia Salinas O. | ¿Somos los peruanos tan acogedores y solidarios como creemos? La llegada de miles de venezolanos nos demuestra que no.

Más de 100 mil venezolanos, según las últimas cifras de la Superintendencia Nacional de Migraciones, han llegado al Perú en busca de una oportunidad, en busca de un futuro que hoy no pueden encontrar en su país ante la grave crisis política y económica que los golpea. Nos los encontramos por todas partes, atendiendo en restaurantes, en las peluquerías, en los mercados y, por supuesto, en las calles vendiendo sus arepas o bombitas y ahora en las playas, vendiendo chups.

No tendría por qué ser noticia, en los 70 el éxodo era a la inversa, miles partieron de aquí a Venezuela, buscando trabajo y una vida mejor. Y hasta ahora hay una comunidad de 150 mil peruanos que hicieron su vida allá. No tendría que ser noticia, si no fuera porque, de repente, ha aparecido una ola de xenofobia en diferentes sectores de la población limeña (por lo menos, hasta ahora, solo tenemos noticias de actitudes agresivas contra nuestros hermanos venezolanos en Lima), por lo que a diario los noticieros y programas periodísticos informan sobre enfrentamientos y peleas entre peruanos y venezolanos.

Y es bueno que lo que hagan, es necesario que no se pase por el alto esta actitud discriminatoria de tantos compatriotas, porque es la única manera de que, de una vez por todas, nos demos cuenta de que no somos ese país solidario y apapachador con el extranjero que creemos ser. Los medios de comunicación, y en especial la televisión, tienen la capacidad de mostrarnos esa realidad que, a veces, no queremos ver.

En uno de los muchos reportajes que han estado pasando en las últimas semanas vi, por ejemplo, que había un letrero en un restaurante que buscaba trabajadores y subrayaban la frase “No venezolanos”. También han mostrado las “razones” de muchos limeños que se quejan de lo que llaman una “invasión venezolana”: “Se ponen a vender lo mismo que nosotros y la gente les paga más porque son extranjeros”, “Nos quitan el trabajo”, “Malogran el mercado porque cobran menos en los puestos de trabajo” y, en el colmo del absurdo “Son demasiado amables, zalameros, por eso los prefieren”. Es decir, todo se resume en el miedo a la competencia, miedo a que otras personas le pongan más ganas que tú a lo que hacen, miedo a que otros hagan las cosas mejor que tú. ¿Competencia? Bienvenida competencia, ahora hay que esforzarse más, así de simple.

¿Se acuerdan la indignación que hemos sentido cada vez que nos llegaba un video, de peruanos golpeados en un Metro de España o maltratados en algún bus de Chile? ¿Se acuerdan la pena y rabia que nos invadía, al extremo de pensar que todos los españoles y todos los chilenos discriminaban a los peruanos? Pues esa es la misma sensación que ahora sienten en el extranjero cuando ven los videos de las cosas que les hacen o les dicen a los venezolanos en nuestro país. Lo bueno es que todas estas notas salen a manera de denuncia, como debe ser, en los distintos programas de la TV nacional.

Por otro lado, sería interesante que algún canal hiciera un repaso por todas esas telenovelas venezolanas que marcaron la historia de la televisión peruana. Desde que llegó “Esmeralda” en 1970 con Lupita Ferrer y José Bardina y después eran tantas las producciones venezolanas que ya estábamos acostumbrados a su dejo, a su jerga, a su cónchale vale. ¿Quién no recuerda a telenovelas como “Ligia Elena”, “Leonela”, Amazonas”, “Cristal”, “Por estas calles”? ¿Quién no se acuerda de actores como Guillermo Dávila, Carlos Matta, Grecia Colmenares o Maricarmen Regueiro, quien además fue nuestra “Natacha” en la versión de 1990? Vamos, somos lo mismo: peruanos, bolivianos, argentinos, chilenos, venezolanos, el sueño bolivariano: la gran América unida.