Edición 2506: Jueves, 21 de Septiembre de 2017

Televisión Estancada

Una mirada a las ficciones nacionales después de ver (con envidia) la entrega de los premios Emmy.

Mientras las ficciones en la televisión peruana dan vueltas en las mismas tramas desde hace más de 30 años, ya sea con remakes o con nuevas historias que casi siempre también giran sobre lo mismo, en otros partes del planeta las cosas avanzan de acuerdo a cómo avanza el mundo.

Cuando vemos eventos como la entrega de los premios Emmy, nos damos cuenta de que no es verdad aquello de “No hay nada nuevo bajo el Sol” o “Nadie va a descubrir la pólvora”. Claro que sí, hay muchas cosas nuevas cosas bajo el Sol y mucha pólvora por descubrir

La entrega del Emmy, igual que el año pasado, parecía un evento político, en el que los actores, guionistas, directores, etc. demostraban cómo un programa de televisión, una serie bien hecha, un guion, es parte de una postura frente a miles de temas controvertidos. El solo hecho de abordarlos ya habla de la valentía (para no hablar del talento) de la gente que forma esa industria y que tiene clarísimo que su misión va más allá del puro entretenimiento.

¿Echamos una mirada solo a dos de las series ganadoras? Mejor serie de drama: “The Handmaid’s Tale”(El cuento de la criada) nos muestra un futuro cercano, la tasa de natalidad del mundo colapsa como resultado de las enfermedades de transmisión sexual y de la contaminación ambiental. Con ese caos, el gobierno teocrático, totalitario y cristiano de «Gilead» crea nuevas reglas para un Estados Unidos después de la guerra civil, en el que las mujeres son subyugadas y no tienen derecho a trabajar, a leer, a controlar dinero o propiedades.

La infertilidad mundial ha generado un reclutamiento de las pocas mujeres fértiles que quedan en «Gilead», llamadas «Handmaid» (criadas) de acuerdo a una «interpretación extremista» de un versículo de la Biblia. Cada Handmaid es entrenada, corregida y educada para luego asignarla a los hogares de los altos gobernantes, donde debe someterse a una violación ritualizada por sus amos hombres para quedar embarazada y darles hijos a esos hombres y a sus esposas.

Y si creen que solo con un drama se puede tocar carne, vamos a  “Veep”, mejor serie de comedia (por tercer año consecutivo) en la que Selina Meyer (Julia Louis-Dreyfuss) es la vicepresidenta de los Estados Unidos, y tiene que hacer frente a las obligaciones de su cargo que son más de carácter representativo que ejecutivo, lo que la mantiene en un estado de perpetua frustración, siendo asistida en las tareas de su cargo por su equipo personal de ayudantes, bastante torpe y atribulado por regla general.

Más preocupada por su imagen pública que por el bien de su país, cualquier acto que  la perjudica ante los medios la pone histérica, pero a la vez conoce los mecanismos políticos de Washington, y se mueve como una anguila por ellos, consiguiendo escabullirse de las continuas metidas de pata de ella y su equipo.

Además de estas dos producciones, hay muchísimas más: “Black Mirror”, cuyo episodio titulado “San Junípero” ganó como mejor película para televisión, la ya conocida “House of cards”, la nueva miniserie “Big Little lies, en fin, tanto que aprender.

Nuestras ficciones no van más allá de la vieja historia de la chica pobre (hoy con la variante de que es trabajadora y emergente) y el tipo millonario que le rompe el corazón y el mundo ha cambiado tanto, las problemáticas son tan distintas que resulta un poco ridículo seguir con las mismas historias baratas y simplonas.

Y es que así, las producciones peruanas jamás accederán a mercados internacionales, no solo porque los costos de producción siguen siendo pagados por un detergente o una marca de shampoo, sino porque se han quedado en otra década, en otro siglo y tienen como público objetivo solo a la gente que no tiene cable, ni Netflix, por lo cual tarde o temprano tendrán que desaparecer. Es solo cuestión de poco tiempo.  

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