Edición 2504: Jueves, 7 de Septiembre de 2017

La Sensualidad en Pantalla

Escribe: Patricia Salinas O. | Dentro de unos días se estrenará la versión peruana de Colorina y antes de que salga al aire, su protagonista ya fue atacada en las redes sociales.

Magdyel Ugaz debe estar podrida de escuchar críticas estúpidas cada vez que asume algún papel en una nueva producción: que para ser  la Teresita era muy gorda, que para ser doña Peta en la película Guerrero  no era lo suficientemente negra y ahora que va a hacer “Colorina”, resulta que no es suficientemente sensual. ¿Qué carajos? ¿Es en serio?

Apenas se supo que ella sería la actriz que daría vida en la versión peruana de la telenovela que protagonizó la mexicana Lucía Méndez en los 80’ comenzaron las críticas en las redes sociales y hace unos días cuando salió el avance de la producción que se estrenará este mes, los comentarios se multiplicaron y lo más curioso es que la mayoría eran escritos por mujeres, mujeres que van a las marchas de Ni una menos, mujeres que dicen luchar en contra de la violencia de género, pero que a la primera oportunidad que tienen, aplican esa misma violencia desde el rincón más machista de su corazoncito: “no eres sensual”.

¿Qué significa ser sensual, amiga que escribes en tus redes sociales criticando una actuación que todavía no has visto? ¿Te parece que Milett Figueroa (que fue la primera voceada para el papel) es más sensual porque tiene un cuerpo bonito? La sensualidad va más allá de un cuerpo o una cara bonita, de un escote pronunciado, del vestido apretadito y todos esos estereotipos absurdos. Ni siquiera el erotismo tiene que ver con las formas o la belleza, que además, es algo totalmente subjetivo. La sensualidad se transmite incluso a través de la pantalla,  y eso no se logra con siliconas.

Pero al margen de eso, Magdyel Ugaz es una actriz, es decir su trabajo es interpretar personajes que pueden ser sensuales o no, negros o blancos, gordos o flacos. Ella no tiene que SER sensual, ni boba, ni inteligente, ni achorada, ni refinada. Eso depende del papel que le toque representar. Ella no tiene que convencer al público de que Magdyel Ugaz es sensual (en este caso), sino de que Colorina lo es… aunque no estoy tan segura de si Colorina realmente debe ser muuuuy sensual, que yo recuerde no lo era tanto, era una prostituta sufrida y fuerte a la vez. Intensa, apasionada. No sé si sensual.

El público suele criticar antes de ver. No solo aquí, sucede a cada rato en Hollywood, pasó, por ejemplo, cuando Daniel Craig fue anunciado como el nuevo James Bond en el 2005. “Es muy rubio”, dijeron. Después, no soltaron más y ahora le pagan la suma que pida para que siga siendo el Agente 007. Recientemente sucedió con Gal Gadot, la actriz israelí que encarna a La mujer maravilla y que pese a las críticas previas al estreno de la película, logró un éxito increíble.

Es decir, la estupidez no es exclusividad de los peruanos. Aquí el problema es la forma en la que los cibernautas (mujeres, en su mayoría) agreden  a Magdyel, a quien sí le afectan esos comentarios  porque es una chica que ha luchado contra la anorexia, entre otras cosas,  ha tenido que aprender a aceptarse y a quererse como se deberían querer no solo todas las mujeres, sino todas las personas. Le afecta, porque se esfuerza en crear un personaje que es todo un reto y ni siquiera esperan que salga al aire  antes de tirarse encima y destruirla, o mejor dicho, intentar hacerlo.

“No voy a decir que no me mueve que digan que no soy lo suficientemente sexy, pero considero que eso es una cuestión de perspectiva, yo me siento una mujer sexy cuando me levanto, cuando voy a entrenar o cuando estoy sin maquillaje. La sensualidad no solo se transmite con una pose, una mirada o un vestido, va más allá; es el conocerme y el amarme, eso me hace sexy también”, dijo la actriz recientemente en una entrevista para La República.

¿Que no es lo suficientemente sensual como para hacer Colorina? ¡Por favor! Para ser Colorina o cualquier otro personaje, no hay que ser sensual, hay que tener talento, hay que saber actuar, nada más.   

Loading...