Edición 2478: Jueves, 9 de Marzo de 2017

#ConLaPlata- NoTeMetas

Escribe: Patricia Salinas O. | Después de que varias marcas retiraran su auspicio del programa de Phillip Butters, este fue despedido de Radio Capital.

Hay quienes creen o quieren creer que el hecho de que los directivos de Radio Capital hayan despedido a Phillip Butters es un atentado contra la libertad de expresión y tratan de voltear la tortilla diciendo que todo el odio y la intolerancia que se le critica a este personaje (que hasta parece de ficción) son características de quienes celebran la decisión de la radioemisora, cuyo lema es “Tu opinión importa”.

Está claro que no lo botaron por opinar (a pesar de que lo que él llama opiniones hubieran sido motivo suficiente), lo sacaron porque los auspiciadores ya no querían ver su marca asociada a la imagen de un conductor como él.

El comunicado de Radio Capital, aparecido la mañana del martes, aseguraba que la desvinculación contractual de Butters obedece a que su participación en la marcha realizada el día 4 de marzo trasgrede lo establecido en el Compromiso del Grupo RPP, dentro del capítulo de Estándares Específicos (su participación en actividades externas al Grupo puede comprometer su propia imagen, la del medio para el cual trabaja y la del Grupo RPP en general). Si hubiese sido así, se demoraron un poquito ¿no?, porque debieron haberlo hecho el mismo domingo y no esperar que el lunes saliera al aire y comenzara la presión de la sociedad civil a los anunciantes de su espacio, exigiéndoles que le retiraran el apoyo publicitario. Es más, debieron haberlo hecho antes de la marcha, porque el viernes 3 utilizó su espacio completo en la radio para convocar a la movilización del día siguiente y junto con Beatriz Mejía, vocera de la misma, se la pasaron diciendo las mismas barbaridades que sostuvieron el sábado durante la marcha.

Es más, si se tratara de principios, de los estándares específicos sobre la imagen de la radio y todo eso, debieron haberlo hecho en noviembre del año pasado, cuando Butters, después del incendio sucedido en Cantagallo donde más de 300 familias de la comunidad shipiba perdieron todas sus cosas, soltó una de las frases más racistas y estúpidas escuchadas en la historia de la radio peruana: “Por muy shipibo-conibo que seas, tú no naciste en Lima ¿no es cierto? Tú has venido de otro lado acá ¿A qué? Es como que vayan limeños allá a Ucayali. Yo no me puedo ir con un grupo de amigos y agarrarme, pues, un local en Ucayali o en Pucallpa”.

Debieron haberlo hecho hace mucho, porque lo de Butters nunca fueron opiniones, sino amenazas constantes, insultos, en muchos casos difamaciones. Su estilo polémico, agresivo, matón, era para la gente de la radio un activo. Comercialmente funcionaba. Las cosas que decía, aunque fueran disparates que parecían dichos solo para llamar la atención (yo creo que hay más de eso de lo que muchos imaginan), rebotaban y eso significaba sintonía.  Sus  discursos llenos de odio, homofobia, xenofobia e intolerancia eran cosa de todos los días y nadie decía nada, a pesar de que la ley lo prohíbe.

Pero después de la famosa marcha del sábado contra la ideología de género (que ni siquiera existe), por lo menos una decena de marcas pidieron no aparecer más en el programa de Phillip Butters y varias, incluso, amenazaron con retirar su pauta de toda la programación de Radio Capital y, claro,  eso sí afectaba los intereses de la empresa. Business son business, pues, así de simple.

La parte buena es que ya sabemos cuáles son las puertas que hay que tocar para que un medio de comunicación sea más ‘consciente’ de sus contenidos y se autorregule. Ya sabemos que de nada vale recurrir a los directivos o a los dueños de los medios,  a los que hay que encarar es  a los auspiciadores y preguntarles si realmente respaldan ciertas cosas que salen en radio o televisión. Había ya un precedente, cuando hace 20 años el ANDA decidió retirar toda la publicidad del programa de Laura Bozzo, quien se quedó solo con el auspicio de Lucchetti (que negoció con Montesinos su invasión a los Pantanos de Villa). Ese es el camino, probablemente, el único camino.