Edición 2477: Jueves, 2 de Marzo de 2017

El Show del Oscar

Escribe: Patricia Salinas O: | A pesar de que ha sido una de las ceremonias más comentadas de los últimos tiempos, el show televisivo no llenó las expectativas.

Desde hace muchos, pero muchos años, la ceremonia de entrega de los premios Oscar es, en realidad, el programa de televisión con la producción más grande de toda la industria. Cada detalle, cada cosa “improvisada”, es parte de un guión cuidadosamente trabajado por un equipo compuesto supuestamente por los mejores, porque vamos, hay millones de dólares de publicidad en juego. Por eso es que casi nadie puede creer lo del “error” y el cambio de tarjetas este año, a la hora de dar el premio a la Mejor Película, la categoría más importante del evento.

En una producción tan grande, con tanta gente involucrada, ¿cómo es que nadie pudo percatarse a tiempo del error? Al menos antes de que el equipo de producción de La La Land diera sus discursos de agradecimiento, sin saber que segundos después les quitarían la estatuilla de la mano. Y es que pese a las explicaciones que han dado después, la verdad es que resulta ser un hecho tan insólito como absurdo.

¿Fue a propósito para que se hable de la ceremonia? Nunca lo sabremos. Pero lo cierto es que hacer el mismo show durante 89 años y tratar de sorprender al público desgasta a cualquiera. Es así que en los últimos años los encargados de la producción comenzaron a desesperarse porque no conseguían la atención de la gente joven, por ejemplo, y por eso comenzaron a hacer diversos experimentos y cambiar continuamente de anfitriones.

En los últimos diez años han intentado con todo tipo de personajes: en el 2007 recurrieron a Ellen DeGeneres, en el 2008 a Jon Stewart que fue la emisión con el más bajo rating de la historia. En el 2009 quisieron hacer algo “diferente” y Hugh Jackman hizo una suerte de animación musical sin mucho éxito; en el 2010 apostaron por actores de peso como Alec Baldwin y Steve Martin, lo cual tampoco funcionó, así que al año siguiente optaron por una pareja joven y convocaron a Anne Hathaway y James Franco, con un resultado desastroso.

Nada les funcionaba. Cada vez menos televidentes estaban interesados en seguir la ceremonia, así que volvieron a fórmulas pasadas  con comediantes como Billy Cristal (2012) y Seth MacFarlane (2013). Luego, en pleno furor de las redes sociales, una nueva presión se había sumado: había que ser tendencia y para eso volvieron a llamar a Ellen y ensayaron el famoso selfie, buscando la interacción y la complicidad de los cibernautas. Lograron millones de compartidos, pero no llegaba a ser lo que ellos querían. En el 2015 probaron con Neil Patrick Harris, al año siguiente con Chris Rock, hasta que este año se decidieron por Jimmy Kimmel, actualmente el conductor más exitoso de la televisión norteamericana y, aunque lo hizo bastante bien y hasta tuvo reflejos ante el “error”, solo tuvo 32.9 millones de televidentes en promedio, lo cual representa una caída del 4% con respecto a la edición de 2016, de acuerdo con la información compartida con The Hollywood Reporter.

Las estadísticas arrojan un resultado de 22.4 puntos de rating, la sintonía más baja desde el 2008 y aún no consiguen seducir al público joven, ya que en el segmento de 18 a 49 años, la premiación sumó un rating de 9.1 puntos mientras que el año pasado llegó a 10.5 puntos.

Pero hay un detalle que a mí me parece importantísimo: la ceremonia ha sido la más larga en los últimos 10 años. Duró nada menos tres horas y 49 minutos, ¡casi cuatro horas! Y como es de imaginarse no todos llegaron al final. Igual que acá, muchos se quedaron dormidos a las dos horas, ya que la verdadera gran sorpresa llegó en el minuto final, cuando le quitaron el Oscar al equipo de La La Land para dárselo al de Moonlight. Armado o no, ese momento quedará para la historia.


Ojo al Rating

Día D                             (9):    10.7
Ceremonia del Oscar      (2):    7.5

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