Edición 2469: Miércoles, 28 de Diciembre de 2016

Queremos Ficciones

Escribe: Patricia Salinas O: | Pese a que las producciones nacionales siempre han tenido éxito, al parecer es más fácil adquirir novelas turcas.

No voy a hacer una lista de lo mejor y lo peor de la televisión peruana durante el 2016. Estoy segura que cada uno tiene su propio ranking y que la mayoría coincide con que el rating de cada programa no tiene que ver en absoluto con su calidad. Algo que solo los que manejan los canales no entienden o no les conviene entender, porque ven la televisión simple y llanamente como un negocio.

Pero si se trata de hacer un balance, no se puede dejar de mencionar a las telenovelas turcas. Si bien todo comenzó en el 2015 con “Las mil una noches”, este año las historias importadas desde un lugar tan lejano como Turquía, literalmente invadieron la pantalla chica, al extremo que canal 2 está promocionando los Latina Turkish Awards, un evento que busca premiar a las mejores novelas turcas del año con la votación del público, ya que uno de los horarios más exitosos de ese canal es el denominado bloque de novelas turcas.

En la categoría mejor novela 2016 se encuentran: Amor Prohibido, El Precio del Amor, El Secreto de Feriha, Elif, Ezel, Rosa Negra, Se Robó Mi Vida y Una Parte de Mí Además, el público también podrá elegir en otras categorías como: “Mejor actor”, “Mejor actriz”, “El Mejor Beso”, “Momento Memorable” y demás. Y estas son solo las que se han pasado por Latina, porque otros canales como América también sucumbieron al encanto de las telenovelas turcas.

Puede resultar increíble, pero de repente los rostros de esos actores y actrices de nombres impronunciables ya eran familiares para el público peruano, así como el Bósforo y todos los paisajes de Estambul. Eran tan cercanos que las producciones nacionales se vieron afectadas y tuvieron que hacer algunos giros en sus historias para recuperar el terreno perdido.

Todavía no estoy segura si el final de Al fondo hay sitio, luego de ocho años, tuvo que ver con el “boom” de las telenovelas turcas. Pero es posible que haya sido uno de los factores que desencadenó la decisión de acabar con esa historia este año. Sin embargo, tampoco se puede hacer todo en función al éxito de estos dramas. Es decir, no se puede pretender que cualquier ficción que se haga en el Perú, obtenga automáticamente las cifras de rating de las novelas turcas. El regreso de Lucas, por ejemplo, una coproducción de América Televisión y Telefé es una apuesta totalmente distinta, pero ha sido tan maltratada en continuos cambios de horario que muchos de sus seguidores ya hasta le perdieron la pista. Y eso es una falta de respeto no solo con los televidentes, sino con la gente que ha trabajado en esta producción, en la que dicho sea de paso, uno de los protagonistas es el mismísimo ministro de cultura, Salvador del Solar. Vamos, al menos un poquito de respeto al ministro, ¿no?

Por lo demás, las ficciones nacionales siempre han funcionado en cuestiones de sintonía, sean buenas o no. Aparte de Al fondo hay sitio, producciones como Las tres Marías o Ven, baila quinceañera, siempre han liderado los rankings de rating y hasta Nuestra historia en canal 7 ha tenido una buena recepción, así que no hay por qué desesperarse. Es cuestión de darle una oportunidad a argumentos nuevos y distintos, es cosa de arriesgar un poquito. Dicen que los estudios de Pachacamac de América Televisión son de lo mejor que hay en Sudamérica. Ojalá se aprovechen. Ojalá otros canales también se animen a hacer series y telenovelas. Ojalá el 2017 sea el año de las ficciones y se olviden de una vez por todas de tanto reality. El público se los va a agradecer.