Edición 2467: Jueves, 15 de Diciembre de 2016

El Show del Dolor

Escribe: Patricia Salinas O. |Cuando el afán por la 'noticia' no se detiene ni siquiera en temas éticos ni legales.

Mucha de la gente que hace televisión piensa que todo lo que sale en pantalla debe ser show, de allí que muchos noticieros estén ahora concebidos como 'el show de la noticia', tratando de que los conductores sean una suerte de maestros de ceremonia encargados de 'entretener' al público antes que de informar.

No pues. No todos los temas sirven para hacer show. No se puede hacer show de la miseria o de la tragedia de las personas. No se puede hacer show de un momento de dolor por el que atraviesa un ser humano. No se puede hacer show cuando hay frustración, angustia  y sufrimiento. Eso no es periodismo pero, peor aún, eso no es humano.

El domingo los programas Punto Final y Día D realizaron sendos informes sobre el aborto y posterior muerte de una niña de once años de edad, de nombre Kiara, ocurrido hace poco más de una semana en la ciudad de Chiclayo. Ambos reportajes expusieron fotografías del rostro de la niña, a pesar de que nuestra legislación vigente, incluyendo el Código de Niños y Adolescente, lo prohíbe.

No es la primera vez que pasa. Tanto los programas periodísticos como los noticieros necesitan lo que ellos creen que es la 'primicia', la 'carnecita'. Entonces no les basta con denunciar un hecho tan horrendo como este y tratan de indagar, de buscar la identidad de la niña, quieren el testimonio de la madre o sus seres cercanos en medio de lágrimas y, si es posible (como en este caso), consiguen la fotografía, sin darse cuenta de que exponer el rostro de una niña violada, maltratada y muerta después de un aborto, es volver a abusar de ella,  es violentarla una vez más, es profanarla.

Y vamos, no se trata de que haya una ley que lo prohíba o de tener una mínima idea de lo que es ética periodística. En casos como este, se trata simple y llanamente de sensibilidad. ¿Cómo una nota así puede pasar por distintas instancias y que en ninguna haya habido nadie que piense: esto está mal, no podemos poner el rostro de la niña. Desde el reportero hasta el editor pasando, por supuesto, por el director de cada uno de los programas.

Estamos tan acostumbrados al dolor ajeno, estamos tan adiestrados por esta televisión carroñera a recibir ese tipo de información, que tampoco hay reacción de parte de los televidentes y entonces caemos en el círculo vicioso de siempre: ¿una sociedad  insensibilizada por una televisión insensible o una televisión insensibilizada por una sociedad insensible?

Felizmente  hay gente que está alerta, como los directivos del Colegios de Periodistas del Perú, el cual a través de su decano Max Obregón, teniendo en cuenta de que ni los responsables de ambos reportajes ni sus directores periodísticos pertenecen a él (¿por qué no me sorprende?), al día siguiente de emitidas las notas solicitaron formalmente al Consejo de la Prensa Peruana y la Sociedad Nacional de Radio y Televisión que se evalúe este accionar y sancione a los culpables por ser miembros de sus instituciones.

Ya hace unos meses, el Tribunal de Honor del Colegio de Periodistas dispuso la expulsión de la Orden del director de un diario local que ordenó publicar fotografías y nombres completos de una menor que fue violada y asesinada por un grupo de amigos al salir de una fiesta en Ayacucho, pero el señor sigue en su puesto. Es decir, fue una sanción moral pero ¿qué sabe de moral la gente que hace este tipo de cosas? Aquí alguien tiene que hacer algo para que se cumpla la ley y para que quienes la infrinjan sean realmente castigados.

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