Edición 2466: Miércoles, 7 de Diciembre de 2016

Ocho Años Después

Escribe: Patricia Salinas O. | El lunes Al fondo hay sitio emitió su capítulo final, convirtiéndose en la serie más larga y exitosa de la televisión peruana.

Nunca quisieron ponerle la etiqueta de telenovela y es que, aunque para muchos lo era, en realidad Al fondo hay sitio estaba más cerca del formato de una comedia de situaciones. Lo que en Estados Unidos se conoce como sitcom y que funciona tan bien para un público que no quiere complicarse la vida viendo dramas terribles o tragedias tipo novela turca (que también funcionan, pero algún equilibrio tenía que haber).

Han pasado ocho años desde que se estrenó la teleserie (así siempre les gustó llamarla) en el 2009. Desde el comienzo se posicionó como uno de los programas más vistos con un promedio de entre 30 y 40 puntos de rating. Muchos se preguntaban: ¿cuál era la causa de ese fenómeno? ¿Qué elementos eran los que habían logrado que conectara con el público tan rápidamente? Y lo cierto es que nadie tenía una respuesta precisa, porque la relación de los programas con los televidentes es como el amor: se da o no se da, así de simple.

Y lo que sucedió con AFHS y el público peruano fue amor a primera vista. La historia era bastante disparatada: los Gonzales llegan de Huamanga para ocupar una casa en el exclusivo distrito de Las Lomas, justo al lado de una de las familias más pitucas del lugar: los Maldini. A partir de allí, ocurren cientos de cosas que tienen que ver, en su mayoría, con la diferencia de clases sociales, incluidos varios  casos de Romeos y Julietas que tenían que enfrentar a sus familias y luchar por su amor incomprendido (esa trama nunca falla).

Sin embargo, en ocho años tenían que haber algunos giros con los personajes, y vaya que los hubo: los villanos en algún momento se volvieron buenos, los buenos se volvieron villanos. Los protagonistas pasaban por una serie de circunstancias increíbles. Estafaban, eran estafados, mataban, iban a la cárcel, morían…y ¡resucitaban!

Cada inicio y final de temporada hacía picos que pasaban los 51 puntos de rating, pero probablemente el momento de mayor audiencia fue en el 2010 cuando, al final de la segunda temporada, Claudia (la famosa ‘Mirada de tiburón’) le disparó a Peter, el mayordomo de los Maldini, alcanzando picos de 59.8 en el AB. Así como lo leen. En el AB, porque a pesar de que muchos piensan que el fenómeno solo se daba en el CD, lo cierto es que su audiencia era bien pareja en todos los sectores.

Otra escena que quedará para siempre en el recuerdo de todos es la del final de la sexta temporada, cuando Nicolás y Grace después de, por fin, haberse casado, sufren un traumático accidente en el que ella muere (por una temporada, claro) y deja a todos sus seguidores destrozados por el dolor.
Las bodas frustradas fueron un clásico en AFHS. Cada vez que había una boda se sabía que iba a pasar algo terrible. Así vimos la aparición de Lucho en plena ceremonia del matrimonio de Charito, la escapada de Pendavis con Francesca cuando dejó en el altar a la Teresita, etcétera.

La serie se sigue emitiendo en varios países como Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay (hasta Telemundo llegó a adquirir los derechos para transmitirla). Al cierre de esta edición, aún no se conocía el rating del último capítulo emitido el lunes, pero  estoy segura de que ha debido romper sus propios récords de audiencia.

No se puede dejar de mencionar a la cantidad de actores llamados ‘serios’ que llegaron desde el teatro para participar en esta producción. Si desde un comienzo tuvieron en el elenco figuras de la talla de Gustavo Bueno, Mónica Sánchez, Ivón Frayssinet, y Sergio Galliani al lado de jóvenes debutantes, en las siguientes temporadas  se fueron sumando  otros como Bruno Odar, Roberto Moll, Marco Zunino (que venía de triunfar en Broadway), Melania Urbina, Paul Vega, Diego Bertie, Martha Figueroa, Javier Valdés, Ofelia Lazo, Gianella Neyra y Regina Alcóver, sin dejar de mencionar a comediantes como Tulio Loza y Melcochita. Es decir, de verdad al fondo había sitio para todos.